[Ka'a's]

25.11.17

El conservadurismo (II)

Pasar por no gay
es una traición bendita

Privilegio mentiroso e invisible,
pues sigo igual de
maldita.

Pues ya,
¿quién quiere ser bendita,
en una inquisición
que persigue el placer
de mi clítoris que grita?

Gracias, conservadurismo
por exaltar mis dudas

pasivas

y estimular mis rebeliones

activas.

.--.

El conservadurismo (I)

El conservadurismo
anacronístico y decadente,
agonizante de
esta tierra
que es una gran familia,

me hizo volver
a un closet
imaginario y destructivo
que invisibiliza.

Pero sólo por un breve momento,
porque si bien me escondía,

también entrenaba
sin luces encedidas

y a la onda de loba
cazadora y perdida

aprendía a moverme
navegando rauda
y fluidamente
entre los límites
ridículos
de la heteronormativa.


.--.

El tercer hecho

es que
sin importar
cuán feliz
y plena
haya sido

y siga siendo

aún hay momentos
breves y divinos
en que fantaseo
con tu lamer
tu concha

salada y marina.

.--.

Gracias, Jane.

(Y gracias Maxi también)

No sé a qué vino
el querer comentarles
sobre mi vestido de flores

pero debo hacerlo.

Porque la primera memoria que tengo de este
vestido
es cuando mi madre me dijo
temerosa
que no me acercara a un muchacho
que me hizo cumplido
sobre el vestido.

El muchacho tenía alguna discapacidad psicosocial,
ahora lo entiendo.

También ahora entiendo el acoso.
No creo que él lo estuviera haciendo,
pero entiendo el temor de mi madre.

Mi segunda memoria es una nochebuena
con visitas de amigas
y comida estrambólica, extranjera.

Mi tercera memoria es casi diez años después
en la graduación de mi pareja
y mi mejor amiga.

Mi ex pareja, mejor dicho.
Era un abusivo y lo pude dejar. 
Sé que pude dejarlo porque al usar el vestido
no pienso en él,
sino en mi amiga.

Yo sé que esto no es sofisticado,
y que mi vestido está hecho harapos,
con agujeros y gomas cedidas,
que extrañamente hacen que mi cuerpo
con sobrepeso
se vea más atractivo.

Yo sé que mi vestido pronto se volverá trapos
y que su verdadera utilidad reside en usarlo
sin bombacha
para airear mi vagina
que anduvo un poco enferma
y necesita respirar fuera de las tangas
opresivas.

Yo sé que es demasiada información.
Pero no me importa.
Porque uno nunca sabe cuando la musa va a tocar tu puerta
y poque mi vestido de flores me sirve para contarles
que marcharé con mis compañeras
este 25 de noviembre conta la violencia.

Tal vez les parezca que estas cosas no tienen conexión,
pero les prometo que sí la tienen,
inverosímil, quizás, pero presente
entretejido por las hebras
relucientes, poco recientes
de mi vestido fucsia
lleno de flores.

Crujientes.
Durmientes.


.--.

10.7.16

Pueblo Mba'e


Desplegado 
al frente
un mapa 
del territorio 
Paraguayo.

El Pilcomayo,
Cerro León,
Marina Kué,

Curuguaty.

Los dedos recorren
y miran,
preguntando.

¿dónde duele?
¿dónde hay daño?

¿en qué lado?
¿en qué lado? 

y dice primero despacito
casi apenas susurrando
Aquí, aquí y aquí


Pero sin esperarme agrega,
retorciéndose y gritando

¡duele,
duele en todas partes!

¡en todos lados
en todos lados!

(Adaptación del poema "Qué hicieron ayer por la tarde" de la gran autora somalí Warsan Shire.)

.--.

9.11.15

Cosmopolitan

Rememorar épocas 
pasadas
y construir 
futuros.

Despedir a los mounstros,
liberar a las bestias.

Sonreir al viento,
apagar todas las velas.

Caminar con una bebida rosada
mirando a las querellas
que vendrán
¡oh, sí!
bellas.

El gatillo de la creatividad
humea
y yo sonrío.

Puede que vea,
o que no vea.

.--.

18.2.14

Sin Título

desde este silencio
sanar heridas es posible.
las ramas cortadas quedaran cortadas,
pero
brotaré flores
y ramas
y hojas
que llegan hasta el espacio infinito.
mi sangre
cayendo al suelo
alimentará mis raíces.


.--.

2.12.13

Antes de los Mojitos

¿A qué vendrá esta castidad
autoimpuesta,
que ni siquiera me molesta tanto
como me intriga?

Me rehuso a creer que son secuelas

de una espina.
Me parece no imposible,
sino ilógico.
Me parece no irrazonable,
sino incorrecto.

Quizás la mejor manera

del definir el por qué
de una ausencia
sea intentar,
de forma firme y determinada,
Romperla.


.-.

26.8.13

La hija pródiga

Tenía las rodillas lastimadas, y el cuerpo cubierto del polvo del camino. Su ropa estaba maltrecha y hecha jirones. Era obvio que no había comido bien por mucho tiempo, porque no solamente estaba delgada: estaba pálida, debilitada.

Nadie recordaba cuánto tiempo atrás se había marchada. Lo cierto era que tanto tiempo había pasado, que hasta su forma de hablar no era la misma. Luchaba contra la influencia del idioma extrajero con todas sus fuerzas; una lucha visible de vocales pesadas y lengua torcida, de labios despistados y elipsis momentáneas.

Parada frente al portón de la casa familiar, la hija pródiga retornaba hecha harapos y con menos de lo que tenía al abandonar el nido.

El viento soplaba fuerte, trayendo una frescura de otras tierra. Ella levantó la cabeza, olisqueó la brisa y dibujó una sonrisa en su rostro demacrado.

"¿Volver ahora? Ni en pedo. Mi vida recién empieza. Quién no se mueve, no siente el ruido de sus cadenas."

Con una media vuelta, la hija pródiga... se fue.

.-.

14.12.12

Canción para vos


La verdad es que no sé
qué te puedo yo ofrecer a vos
ni sé lo que vos
me podés ofrecer a mí.

No sé si vamos a estar juntos
en el mismo lugar
el tiempo suficiente para empezar
a cultivar
algo que quizás
no podamos cosechar.

Ni siquiera sé si cuando estás solo pensás en mi.

No sé si vamos a poder encontrar
lo que buscamos en la vida
ni sé si buscamos las mismas cosas.

La verdad es que ni sé
cuándo ni cómo
nos vamos a volver a ver.

Ni siquiera sé si vamos a vernos otra vez.

Pero una cosa sí sé,
y yo sé estoy muy bien.

A pesar de todos mis miedos
quiero buscar las respuestas a estas dudas.

¡Va a ser una aventura!

Una aventura que quiero vivir
junto a vos (junto a tí).

Caminando hacia el futuro,
agarrados de la mano.

Quizás no funcione, quizás sí.

Sólo vamos a saber eso
si nos atrevemos a vivir.

.-.

Song for you


Mandatory disclaimer:  This piece is a much better deal in its original Spanish.

.-.


What is there you can offer me?
What is there I can offer you?
Well, darling, I don't know.

I don't know if we'll be together long enough,
in the same space, at the same time
to make an investment
for which we might not
ripe the rewards.

Do you even think of me when you are alone?

Are we even going to find
those things we are looking for?
Is it even the same,
that which we look for?

Hell if I know that,
I don't even know
when I'll see you next,
or if I'll see you once more.

There's all this I can't control!
But one thing, one thing I sure know:

Despite my fears,
I want to find the answers.
by your side, not alone.

Holding hands, walking along.
Maybe it will work, maybe it won't.

Daring to live life it's the only way to know.
.-.

18.11.12

Russian Roulette


I was just thinking that if I came to the point in life where I should consider killing myself -- do not freak out, it's not like that would ever happen. Ever. Really, I'm not thinking about killing myself. I'm thinking about impeding dead at the hands of a hungry zombie or a very painful and slow torture situation. Something completely beyond the scope of our imagination. Something like that.

SO. If it ever happened that for SOME reason I have decided to kill myself, first I want to take the chance by playing Russian Roulette. 

Actually, that's how I'd rather die -- if I had a choice in the matter. 

The only thing I'd feel sorry for is whoever gets to clean my brains spilled all over the place.

.-.

16.11.12

Vuelve la música

Llego al punto en el que puedo observar y reconocer exitosamente el hecho de que incluso en mis expresiones más - o mejor dicho, con más razón - siempre tuve una tendencia insuperable a la creación literaria críptica. Mientras más críptica, más enigmática y mas ininteligible, mejor: tanto mayor la sinceridad cuando está escudada bajo los candados de temáticas desconectadas y metáforas elegidas al azar.

Luego de toda esa travesía de mensajes crípticos a mí misma y a aquellos pocos dispuestos y disponibles a escuchar, el silencio se asentó. Un silencio vacío, un silencio tan largo como el ancho de la Vía Láctea y tan profundo que ni los peces achatados pueden aguantar la presión. Un silecio regresivo, un silencio donde reinan la aparente estabilidad emocional y la seguridad porque las cosas se mantengan en un formato exclusivo. Ese silencio ha durado demasiado tiempo y me ha enterrado, cucharada a cucharada, bajo las falsas apariencias del acallamiento de mis escrúpulos.

Estoy usando palabras difíciles porque no me acuerdo de las más simples. Todavía sigo siendo críptica. Pero la música comenzó a sonar otra vez. Es cuestión de tiempo, de dejarse caer y de escribir más directamente. Todo empieza en el momento en que vuelve la música.

Feliz oximorón a todos y todas.

.-.

13.11.12

Pizza y cerveza

A veces las cosas son más simples
y menos cínicas,
especialmente en un poema.

Solo hace falta pizza y cerveza.

 Un árbol, unas piedras,
ver la luz del sol o amar una tormenta.

A veces las cosas son más simples.

La primera quesadilla, unos besos tímidos.
Un amanecer silencioso.

Un dueto en piano,
o mejor aún,
un concierto privado.

Te propongo que las cosas sigan así,
que no nos falte
ni pizza
ni cerveza
ni besos tímidos.

Y veamos a dónde nos llevan
estas vueltas de la moneda.

 .-.

6.11.11

Sucio Perro

No quiero más usar corpiños
I want to no wear bras anymore

No quiero afeitar ningún pelo de mi cuerpo
Not shave any hair in my body
No quiero lavar mi cabeza
Not wash my hair
cuando se podria mantener limpia naturalmente
when it could keep itself clean naturally

No ponerme nada de maquillaje
Not wear any makeup

No sentirme como que tengo que perder más peso
Not feel like I have to loose weight

No pintar mis uñas con ningún esmalte
Not paint my nails with some polish
y después trabajar para que se vean
and have to work to keep then looking
"bien" de un cierto largo
"good" at a certain lenght

No tener que tomar medicina de plástico
Not have to drink plastic medicine

No comer comida que no es verdadera
Not eat food that is not real food

No usar ninguna joya ni accesorios
Not wear any jewerly

¿Será demasiado pedir?
Is it too much to ask?

.-.

12.9.11

What's funny about this?

Nothing, really. Nothing at all.

The wasted reasons, repeated to the point of useless meaning. The tiredness, the stress, the same old vocabulary replayed over and over, making me and everyone else go nuts. Simply nuts.

The lack of practice in writing skills -- the evidence in front of my eyes.

What is funny about this? Perhaps is the fact that I am using acquired words. Or the fact that I have unveiled the lies in the most extreme post colonialist fashion. And yet, my actions are not validated because of the subject and the freedom in place do not compliment, but rather exhilarate each other.


Perhaps the funny part has to do with quitting in general. Quitting smoking, quitting acid trips. Quitting affections and quitting liberalism. Quitting the quitters. Of course, quitting the family and responsibilities come along. Wonder what life would be like in the realm of those who can only quit the action of leaving. Of giving up. Of everything else that conforms, consists and compliments the act of leaving something behind. Forever.

For sure there's got to be something funny about my grammar and my anger coming together in these guttural expressions.

Maybe the funny part is that I do not enjoy a single moment of the thousand hundred that come embedded in these reflections. The funny, the irony lays on the oxymoron: a cathartic expression that perpetuates the feelings which catalyzed this experience. An ouroboros: a snake biting it's own tail.

A mouthful, that is certainly out of discussion.

Aggression, yes, that's it. That's what's funny about this whole thing. That there's so much aggression to be released and the only channel out is through a mouthful of nonsensical sentences. Violent, indeed.

Nonsensical, indeed.


.-.

6.8.11

Hipocampo de Kabuki (1)

Acuchíllenme. Acuchíllenme todo lo que quieran.

Cómanme viva. Quémenme viva. Quiéranme u ódienme, haga lo que les plazca. Cójanme. Por dentro y por fuera, por delante y por detrás, viva o muerta, denle a la ira. O no le den a nada. Hagan lo que les plazca. Ignoren mis palabras. Acuchíllenme. Desescúchenme.

Porque se me acabaron las ideas. Se me acabo la paciencia. Se me acabó las ganas de escribir oraciones largas, y se me acabó el deseo de cambiar mi premisa: ser entendible. Nunca voy a ser entendible. Ya sea porque soy muy simple y es fácil decifrar mis máscaras; máscaras que no ocultan, sino enalzan la expresión. Como las máscaras del teatro Kabuki, así mismo. Como dije: ya sea porque es muy fácil entender cuál máscara voy a elegir; o porque sea imposible comprender por qué escojo usar máscaras desde un principio.

Sí, por ser inentendible, o por ser muy simple. Por ser una aventura o por ser aburrida. O las dos cosas, o ninguna. Se me acabó la paciencia, las ganas, las ideas, los símbolos. Hoy me declaro un hipocampo. Un hipocampo incoloro que ni siquiera produce huevos para perpetuar la especie, y por ende, no me quedo embarazado.

¡Córtenme la verga! ¡Háganme la vasectomía!

Ahora ya no importa. Nunca realmente ha importado. Pueden quemarme viva, como en una obra de teatro Kabuki donde hago el papel del hipocampo. Traigan de vuelta a todos mis personajes. Restriegen en mi cara mi pasado adolescente, mi futuro adolescente, mi presente adolescente. Nací viejo y voy a morir vieja. O al revés, no importa. Lo relevante es que nací con los años encima pero sin la sabiduría que dichos años conllevan.

Ya nada importan. Y no digo esto en desesperanza, ni digo esto en alegría. Ni siquiera lo digo con la más completa indiferencia. Simplemente no lo digo: Ceci n' est pas une pipe (2). Acuchíllenme, porque no he aprendido nada. Porque podría haber descubierto el verdadero amor al ver los rayos de luz reflejados en trozos de esqueletos (3), y entendido por fin lo que hay dentro mi cabeza (4).






Bueno. Me cortaron la inspiración. Como se corta la leche cuando le agregás tres gotitas de limón. Igual, ya nada importa. Invoquen al fuego (5).

Apagado está, apagado estará: los hipocampos (6) son animales acuáticos.

_____________

(1) Forma de teatro tradicional Japonés.
(2) Magritte
(3) You have never been in love until you've seen the sunlight thrown over smashed human bones.
(4) Zombie.
(5) 火
(6) Caballitos de mar.

.-.

28.5.11

Temática

Vos le agregás una figura materna coloquial es y eso ya es suficiente para mandar cualquier temática a la mierda.


Nunca vuelvas, ma. Prefiero perder todo mi dinero por no saber álgebra a tener que mencionar una sílaba más.


.-.

27.5.11

Suicidio

Lo que a usted señor le falta es que deje de hablar de suicidio y se mate de una vez. La consecuencia es una virtud mucho más apreciada en los exclusivos círculos de Dante. Mientras no sea usted coherente, yo me rehusaré a negarle ayuda.

No diga que no se lo advertí. Polar.



.-.

Toque de queda

He recibido una llamada que me anuncia mi retorno. El retorno de los atavíos delirantes y los rollos invisibles que atacan con su dureza característica. Subí de peso y traté de ser cínica, pero el toque de queda me jugó una mala pasada otra vez.

Tengo tanto control sobre la veda como mis osos, mi oso tiene control sobre su obsesión drogadicta con la miel. Si por lo menos fuera miel de mis labios, me quejaría del exceso. Pero es miel de su dolor; entonces me quejo de carencia.

El toque de queda anuncia entonces mi retorno a modelos inentendibles donde sólo las caras invisibles de aquellos que ríen con mis palabras se vuelven mi compañía. Siempre dije que los amigos requieren demasiado mantenimiento. Ojalá las personas fueran gatos y no personas.

Si esa fuera la situación, nunca tocaría la queda, la veda sería postergadamente eterna. O eternamente postergada. Alguna fórmula así se repite en la gramática y yo sigo evadiendo verdades a través de la verdad en sí: la metáfora. Lo dijo Isana, ya lo dijo ella. Yo la escuché.

He recibido mi llamada. No es mi elección retornar. No es su elección morir. Yo quería morir con él pero no puedo decidir sobre lo que no me guarda respeto de autoridad. Sus complejidades alimentarán mis silencios. Yo retorno a la época de veda.

Veda emocional.


.-.

8.1.11

Cuando estoy sola

Muchas cosas extrañas ocurren cuando estoy sola. Es que me gusta que ocurran. Yo disfruto, me deleito, me lleno y me vacío infinitas veces en una alegría indescriptible cada vez que estoy sola.

Pero con 'sola' no me refiero a un estado de la cabeza. No, estar sola no es solamente cerrar los párpados y adueñarme de mi individualidad mental, aquella a la que nadie puede acceder. Ni podrían si lo intentaran. No, estar sola es un estado meditativo y profundo lleno de música y de casas vacías.

¿Poesía barata? ¡No! ¡Estoy hablando en serio! Estar sola, significa, en primer lugar, tener la casa vacía. Completamente. Y para que esto ocurra, tienen que llenarse ciertos requisitos. Tener una casa, por ejemplo. Y si tengo la casa, la casa tiene que ser únicamente mía: los compañeros de renta no cuentan. Por silenciosos que sean, no. Son una presencia. Ya no estoy sola.

Demás está decir que compartir la pieza esta fuera de discusión. Es por eso que ni la universidad ni el colegio internado ni los campamentos cuentan. Mucho menos las visitas a casa de un amigo o amiga para pasar la noche. No, así no estoy sola. La casa tiene que ser grande, y tiene que estar llena de cosas sin otro toque que el mío. Por horas. Cuanto más tiempo haya transcurrido entre el último toque humano a un objeto y el mío, mejor.

Las mascotas podrían ser acompañantes potenciales, pero no. Ni aún. Tal vez un pececito... Uno rojo con aletas brillantes. Sí, sólo con un pez rojo con aletas brillantes podría estar sola. Escuché muchas veces decir que las personas que poseen peces como mascotas son tremendamente aburridas, al punto del suicidio. Te dan ganas de pegarte un tiro del aburrimiento que te produce el aura de un dueño de pez, me dijeron una vez. Yo digo, te van a dar ganas de pegarte un tiro si pudieras echar un vistazo, siquiera uno a través de la mirilla de la puerta, a la mente de un dueño de pez.

Los dueños de peces son los genios en estar solos: un grupo de diez dueños de peces eran los apóstoles de Jesús, y también eran dueños de peces los dies mejores oficiales de la Gestapo. Lo aseguro. Y todo lo que han logrado tiene que ver con su capacidad de manejar lo extraño en sus momentos de soledad.

Por eso me gusta estar sola. Hago una gran cantidad de cosas irrazonables cuando estoy sola. Especialmente si la casa tiene cortinas. Oh, ¿hace falta que siquiera lo diga? Lo voy a deletrear: o-p-í-v-o. La primera condición y prueba de que realmente estoy sola es que puedo caminar desnuda cuanto me plazca, como me plazca.

No es una condición obligatoria, claro. Pero, ¿quién puede estar sólo con todas esas cosas escritas en las etiquetas de la ropa? El nudismo es la más sincera demostración de mis rollos y vello púbico hablándome cómodamente sobre cómo son capaces de mostrarse a sí mismos. Yo sé que estoy sola cuando mi vello púbico me habla, porque mi vello púbico nunca me habla cuando hay otro ser humano siquiera a cinco metros a la redonda.

Paredes. Son también útiles y una muy buena forma de crear soledad placentera. Las paredes crean separaciones y espacios a través del establecimiento de límites. Por eso mucha gente cree que las personas que están solas entre cuatro paredes son tímidas y limitadas. Yo les digo, ¡las infinitas posibilidades que te dan cuatro paredes!

De hecho, esa es una de las cosas que hago cuando estoy sola. Hablando con mi vello púbico, sostengo a mi pez rojo con aletas brillantes en una mano y con la otra camino por la casa. Sí, camino con mi mano: pero camino por las paredes. Las manos caminan en las paredes como los pies caminan en el piso. Y de paso, pongo patas para arriba todas las sillas y mesas y estantes que encuentro.

Cuando estoy sola me gusta también mudar los lugares de todos los recuadros en la casa. Y ponerlos al revés. Como los estantes, las sillas y las mesas. Los libros también: los tumbo al piso y escribo palabras con ellos o juego al efecto dominó. Y al terminar, aunque no termine nunca, los pongo en la biblioteca de abajo a arriba y en orden alfabético de la z a la a. En orden alfabético, claro. Yo soy una persona muy metódica.

Comida. La comida y yo tenemos una relación interesante cuando yo estoy sola. Sostenemos conversaciones inacabables. Pero para poder conversar, necesito comprar o preparar la comida en el momento en que mi soledad se ha producido. Por ejemplo, si la última vez que estoy sola comenzó a las 7 de la noche, toda la comida que preparé antes de las 7 me hastía. Les gusta hablar del rally y de Lino Oviedo, y de cómo Lady Gaga no tiene un pene (yo sí tengo uno). Son tan aburridos que me puedo sentar a mirar mi dedo gordo y me voy a divertir más que si hablo con ellos.

Pero la comida que cocino o que compro después de las 7, es inigualable. A todos les gusta mucho hablar de Carlos Marx, de Eduardo Said, de Lou Andreas Salomé, y por supuesto, de Andrés Calamaro y de la música de Calle 13. En la mayoría de los casos, la comida que cocino en soledad detesta a Ayn Rand y a Carlos Galaverna. Tampoco le gusta mucho darle la razón a Slavoj Žižek, pero siempre termina haciendo eso. Disfruta mucho imitar a Adam Smith. Le sale el mismo tono de voz nasal.

Oh, las cosas que hago cuando estoy sola.

Mi hobby favorito tal vez es hacer caras. Hago tantas caras que los músculos de mi mandíbula gritan desesperados por un sorbo de cerveza cuando termino mis períodos de estar sola. Las caras acaparan todos los rangos: soy desde una militar en servicio disparando contra iraquíes terroristas hasta un niño de tres años con cuatro ojos y una mano sujeta a la mano de su madre imaginaria.

Las caras también necesitan espejos, y por supuesto, son caras que nadie puede ver. ¿Aclaré ya eso? Nadie puede ver, ni escuchar, ni olerme ni saberme de la misma manera que cuando estoy sola. Alguna vez escuché un poema zen que habla del sonido de la palma de una mano y del sonido de un árbol que cae en medio del bosque. Bueno, no alguna vez, muchas veces. Mi punto es, yo soy la respuesta a esos poemas cada vez que estoy sola.

Cuando estoy sola también me masturbo. ¡Claro! ¿Quién no se masturba al estar solo? Yo me masturbo de forma integrada, de forma positiva. Como no soy una mujer, no tengo que depender de consoladores ni elementos invasores cuando me masturbo en soledad. Hay que tener en cuenta también que cuando estoy sola tengo que satisfacer las necesidades de mi pene.

Es por eso que cuando estoy sola, me apoyo en todo lo que existe a mi alrededor. Paredes, puertas, modulares y cómodas. Mesas de altura mediana y cabeceras de cama, oh, sí, las cabeceras de cama. Apoyo mi pelvis y me agito y me vuelvo uno con todo lo que hay a mi alrededor. Y puedo gritar también, porque estoy sola. Masturbarse en soledad es casi mejor... No, mejor dicho: es de lejos mejor que tener sexo.

Al estar sola también puedo hacer sonidos aterrorizantes que romperían los tímpanos de cualquier persona cuerda. Chillidos, gemidos, angustiados gritos que retumban en las paredes; risas infantiles, risas adultas, risas perversas y risas ausentes. Sostenidos y bemoles en canciones y suspiros raspados. Chasquidos de lengua y clicks. Cuando estoy sola puedo hablar veinticuatro idiomas.

Cuando estoy sola también doy cuerda suelta a todos mis fantasmas, mis preguntas, mis temores, y mis monstruos internos. Me imagino cómo sabe tu mejilla, tanto a través de un beso como marinada en aceite de oliva y especias. Preparada después de las 7, por supuesto.

Me gusta imaginar lo que pasaría si estuviera sola en todo momento. Por ejemplo, si estuviera sola en un avión, sentada al lado de la salida de emergencia. Estoy seguro de que si eso ocurriera, yo abriría la puerta de emergencia.

Cuando estoy sola me gusta masticar los cuellos de mis camisas. Me gusta mucho también ver pornografía para poder aprender mejor cómo se dibujas cuerpos, pero nunca busco lograr mi sexualidad a través de ellos. Ya expliqué que para eso me masturbo a través de los objetos que me rodean.

Me gusta desafíar al tiempo cuando estoy sola también. Me siento y pongo un dedo en la punta de la nariz, mientras la otra mano sostiene a mi pececito. Y con ese dedo en la nariz, comienzo a contar los segundos tan rápido que le gano la carrera al reloj. Para el momento en que yo he contado una hora y media, el reloj de la pared dice que solamente ha pasado una hora. Me vuelvo loca, eufórica de la felicidad cuando le gano al tiempo. Comienzo a saltar en el sofá y a corer por toda la casa. Por suerte estoy sola.

Me gusta darme duchas largas también cuando estoy sola. La última vez mi ducha duró tres horas y mi piel estaba tan arrugada, que cuando salí, convencí a mi plato de comida de que mi nombre era Astrid y era una mujer soltera de 83 años. Mi comida casi me creyó.

Pero bueno, todo esto ocurre cuando estoy sola. Cuando no estoy sola, que es el resto de la mayoría del tiempo, sólo sonrío y hablo cada vez menos. Tengo menos amigos. Cultivo menos intereses sinceros. Relleno todas mis tareas y encuentro formas de ganar dinero, claro. Tengo una vida normal y amo a mis prometidos como quien ama a su hámster.

Cuando no estoy sola soy la típica persona dueña de un pez.

Ahora, he decidido disfrutar el resto del tiempo que me queda sola. No está usted invitado. Al final de la hora, búsqueme en los archivos del períodico; en las bocas de mis mujeres; o en el cementerio en el centro de la ciudad.

Es más posible que me encuentre en lo último, haciendo mi trabajo de campo, poniendo caras grotescas. No tan grotescas como las que pongo cuando estoy sola.

Eso está claro.

.-.

27.10.10

Cortinas

En tiempos soleados, abro las cortinas y las ventanas de toda la habitación. La luz del sol penetra cada milímetro de mi vida, y todo lo que existe dentro y fuera de mis límites se unifica a través de la luz.

En tiempos de oscuridad la luz envuelve mis ventanas. La luz del interior llama la atención al exterior. Aquellos que está excluídos pueden ver con más claridad lo que ocurre dentro de los límites; pero yo, que sigo adentro, estoy privada del derecho de ver. La luz que proviene de mí ciega mi vista, y me impide distinguir quién se mueve a través de las sombras.

En tiempos de luz las ventanas permanecen abiertas, pero en tiempos de oscuridad brillar es una exposición innecesaria y peligrosa. Por eso permanecen cerradas las cortinas.

.-.

7.10.10

¿Barett Hall o Rafael Barrett?

La cuestión de la capacidad o incapacidad de producir algo digno de cuestionamiento es meramente tangencial. El verdadero dilema es la utilización efectiva de los recursos, el reconocer que uno dispone de ellos, y el aprovechar su existencia. Cuando de una u otra manera la intención es gastar capital y labor para transitar por la vida, produciendo bienes y servicios pero ignorando el contexto y la persona, entonces el cerebro se calla a sí mismo y el obrero se convierte en autómata. Autómata que puede seguir reglas y horarios, pero no puede dejar a su mente distraerse en discursos anarquistas ni en indagaciones filosóficas que mucho han de demandar a su estómago lleno de basura procesada. Basura que no tiene el sabor ni la forma de la carne podrida, carne inexistente en el frente de Cerro Corá.

La cuestión es la lealtad a las creencias y la capacidad de desobedecer, aceptando con plenitud las consecuencias de esta desobediencia. Porque quien pretende desafiar sistemas y reglas y aún así aspirar a la funcionalidad, a ser mano de obra, a ser un trabajador de cuello azul: si las aspiraciones son revolucionar y al mismo tiempo mantener el estatus de aceptable - entonces no hay compromiso. Cualquier compromiso que apoye la gradualidad, los procesos paso a paso, los matices de gris en vista de siglos y siglos de polaridades negras y rojas: cualquier proceso que ignore la imparable explosión de siglos de violencia, es una visión ignorante, callada, callante, cómplice y cobarde que demuestra las huellas del miedo inflictas por esa misma violencia.

¿Rojo y negro, rojo y negro por qué? Rojo y negro de la sangre y la oscuridad. Rojo, la lucha, el color de los comunistas y revolucionarios que sólo en el mundo del revés imprime en el incosciente colectivo la derecha más extrema y repugnante que se vió y se verá. Derecha roja, derecha hija de los argentinos y brasileros y uruguayos, que no eran ni argentinos ni brasileros ni uruguayos, pero eran piltrafas. Piltrafas de hombres, piltrafas de espíritu, piltrafa que resultan unión incestuosa, adúltera, aberrante de quien cruzó con los pocos guaraníes que quedaban en los ojos de los criollos paraguayos. Criollos que sobrevivieron en actos heroícos de cobardía, en desobediencia, en sangre, en canibalismo. Rojo que no termina de pintar la tierra roja, teñida de sangre no de soldados, pero de mujeres y niños que nunca nacieron ni van a nacer por culpa de las guerras.

Negro, negro, ¿por qué el negro? Negro de la ausencia de humanidad. Negro de la piel que se rehusa a brillar en el sol asunceno, sol guaireño, sol sapukeño. Piel que se rehúsa a negar su negrura, que se regodea pero se achica: piel negra que absorbe los tintes rojos de las guerras que nos dieron a luz. Negro, negro el color de tu pelo y mi pelo, y negro el color de nuestros ojos que de viejos peones se han vuelto idiotas. De otrogar el bienestar físico no entienden, no entienden que ni el paraguayo ni el congolés, ni el mexicano ni el coreano, ni el pakistaní ni el irlandés fugitivo, ni los australianos desplazados ni los serbos, ni croatas, ni montenegrinos, ni albanios, ni kosovares, ni marroquíes, ni blancos ni negros, ni clase media ni calse baja, ni clase alta ni endedudores ni investores. Ninguno, ninguno se salva de la negrura de nuestro corazón que puede vivir en Finlandia pero morir con el mismo dolor de alma que en los yerbales, cosechando ocho arrobas, y nada menos. A excepción, claro, de todos aquellos hombres, la mayoría de ellos, a los que la negrura les ha tragado el alma ya.

La capacidad de crear o no está fuera de discusión. Lo que hace falta es el combustible que ilumine lo rojo y lo negro dentro del hombre y la mujer. Ese combustible por el que peleamos, que está presente. Esos recursos mal utilizados, mal archivados: esa historia que se repite como cuento estéril de vidas y nombres que no van a volver y que no suceden más pero sólo se repiten. Esa sangre y ese color que se regodea en las divisiones de nacionalidad e identidad, y se descuartiza a carcajadas de nuestra ignorancia. De nuestras depresiones y vacíos, de nuestros déficits económicos. De todas nuestras carencias inexplicables que no necesitan más respuesta que mirar atrás, a los lados y adelante. Y que no necesita más acción que iluminar lo negro y quemar lo rojo. Purificar la oscuridad y elevarse a la luz. La luz infinita e inalcanzable, la luz de las velas que quema las mariposas.

La luz. La revolución.

.-.

6.10.10

Frida

Todos sabíamos que iba a pasar algún día.
Era cuestión de tiempo.
Y no de dinamita.
Pero las bombas, todas explotan igual.
O saltan después de rebotar
la pelota a los costados y saltar
saltar con apoyo de ellas,
sus manos en mis piernas,
saltar para pelear en el cielo -
para pelear por una pelota,
para sostener con garra
la bola
y dejarme caer en sus brazos
en un momento de incosciencia
y correr al frente.
No,
las otras corren al frente,
las otras huyen
las otras defienden
la bola
con sus manos
las otras tienen una meta
y tienen un instrumento, nosotras
nosotras tenemos el momentum
y el ímpetu
y las bombas
que no explotan todas iguales
pero todas explotan,
sin embargo, todas
un día saltan
y entre saltos e incosciencia
y bebida y exotismo
se entregan al tiempo.
Porque era cuestión de tiempo,
no de dinamita
pero la dinamita estará por siempre presente
y aunque pase el tiempo
recordaremos
que aquel primer salto
donde yo tuve la batuta
y ellas un sostenido,
aquel momento de lucha en las
alturas
por un elemento que ni ellas ni yo
podríamos conservar
pero de forma inexplicable
pero entendible
queríamos tomar
por un segundo
de momentum
incosciente
contra la bola
y las corridas
y las tres
un equipo
una vez,
cada vez.
Porque era cuestión de tiempo,
pero no de dinamita.

.-.

XVII

Cuando
un número al azar

escribo

es porque lo he sacado
de mi culo.

.-.

Diskin

Porque el miedo a fallar,
a ser invulnerable -
a parecer invulnerable -

a decir cosas que no quiero que escuchen
y que usen en mi contra
como si cada minuto
me arrestasen
y tengan que leerme
los derechos.

Todo lo que digas puede ser usado en tu contra.

El miedo que mis palabras
se vuelvan en mi contra
y puedan evidenciar
mis flaquezas,
mis debilidades,
mis miedos
que en sí
son los miedos.

La constante obsesión de alcanzar la perfección
y cerrar las ostras de mar
para que el exterior
no pueda ver
ni lo bueno ni lo malo

Y tratar de no sentir,
una vez más
en un sofisticado juego emocional


que sólo logra evidenciar
mi inmadurez.

.-.

23.7.10

El hecho (Tercera Parte)

El hecho inconfesable,

mi corazón,

es que no podés esconder tus ansias

de que una mujer

te toque la cuca.

.-.

San La Muerte

Esa obsesión desmesurada; esa seguridad de que cada palabra dicha, pensada y escrita va a colgar del fino hilo de la duda mientras vuelvo a las raíces complicadas. Las mismas raíces que resurgen cada vez que una esponja llena de detergente me escupe sus bacterias inexistentes, gritando "Edipo". De la misma forma en que yo grito "Edipo" cada vez que veo un tenedor con dientes torcidos. Era hora, de cualquier manera, de cosechar los recortes presupuestarios impuestos por el método sobreestimado. El lenguaje se repite y las preocupaciones son las mismas, pero la cantidad de palabras e ideas se reduce en proporción directa a su nivel de estupidez intelectual.

Quizás es una palabra que no he usado con frecuencia.

Hay gente que me asusta, y me asusta también la idea de admitir esa vulnerabilidad con ovarios. Errores, u error, que ya se ha cometido y decide a quedarse impreso en el papel, despiadado y sarcástico, un poco pedante quizás. Entre la rabia, la indignación, la primariedad y la absoluta carencia de los arcanos: todo se mezcla tan lentamente como un pedazo de sopa paraguaya y estofado de pescado feo, mientras se regurgita "vrgobina, vrgobina". Tal vez el punto de toda esta cuestión yace en dejar al tiempo llevar a cabo sus planes invisibles, y plasmar ese elemento que gobierna el universo en vocablos y oraciones que no tienen ningún sentido.

Porque es pura vomitería, así, como los lugares de Asunción donde se vende Dürüm Kebab.

San La Muerte viene entonces a darme un respiro, a hacerme creer que me está salvando de lidiar con esa frustración diaria y ficticia. Pero en realidad, aunque me divierte y me da razones suficientes para sonreír, él, al otro lado, se entristece y presiona el teclado (y mi clítoris) cada noche con menos suavidad. San La Muerte se adueña de mis sueños incoscientes, pero quien produce mis suelos conscientes se mueve más lento que quitarte el alma después de estirar la pata. Yo me muevo lento también, y todas las cosas que podríamos hacer se disuelven en los humos de la legalidad y la vida simple. Vida simple y superficial que ya ni se toma la molestia de querer parecer, o tratar sinceramente, de ofrecer profundidad.

El miedo siempre está allí, y la elección de volverme estúpida es la prueba.

Igual un día todos nos vamos de paseo con el Santo Patrono, y no es que lo traigo a colación por ser tema de preocupación. La cuestión es más simple y ridícula de lo que parece, y ni siquiera parece que hay algo que no esta bien en todo esto. ¿Será porque San La Muerte y la libre opción de estupidez realmente te llenan como persona? ¿O será que, rodeado por tanto tiempo de pura mierda - bueno, me corrijo, algo que huele mejor, como pan recién salido del horno -, será que tanto tiempo rodeado del buen aroma de un pan bien cocinado te embota el olfato, y cuando finalmente se produce la fisura en el tubo de gas, el olor es imperceptible? ¿Mortal?

En teoría, la falta de diversidad otorga un olfato refinado. Viva la monodoría.

¿O la monogamia?

.-.

14.3.10

Cursilerías

Lo importante señor, es que no se deje llevar por las cursilerías. Estan tienden a proveer instrucciones confusas sobre la localización de los bebederos y los baños, y en cambio lo guían a uno hacia los estanques llenos de sirenas y tiburones.

Mi recomendación, amigo, es que nunca lleve a su esposa de viaje, y aproveche entonces para liberal sus instintos de filrteo homosexual. Ya verá usted los resultados.

.-.

A pedido