12.3.26

Reflexiones de una borrachera champañera

 Siempre se trata de una tensión entre la estructura y la agencia. Y sin embargo, no es una cuestión de agencia sino de individualidad. Al centro del debate de cientos de hombres blancos mediocres de mediana edad está la pregunta de si la comunidad es la que impera en una empresa comunitaria. Y sin embargo, las mujeres que son mejores que yo han resuelto este debate milenario hace, de hecho, milenios atrás. La única solución posible es el trabajo comunitario porque solamente a través de la comunidad podemos encontrar las soluciones colectivas que nos escapan como individuos. Al mismo tiempo, la ironía es grande porque en tanto nuestras necesidades básicas de existencia dependan de la comunidad para su satisfacción mínima, esa misma medida es la que decidirá con cuanta profundida y cuán significativa puede ser nuestra cruzada individual para encontrar la verdad. 

Al final del día, se trata de una empresa de fe tan similar como la religión organizada, pero con menos glamouor y menos promesas de cielo que lo que la religión oganizada puede prometernos. Finalmente, ¿no será esa la respuesta a la que llegó la religión organizada? ¿y la razón de su éxito? El hecho de que la única manera de poder cosechar y usar de forma productiva la energía colectiva es a través de ilusiones y utopías que nos prometen una existencia más allá de la fútil empresa que es estar vivo en este momento histórico. 

Pero aunque no albergo esperanza de llegar a una respuesta definitiva en esta existencia, tengo que tomar una elección y tengo que vivir para defender esa elección. Podría estar correcta o podría esta equivocada: ambas son medidas arbitrarias que dependen del análisis social y político de este momento ínfimo que estamos viviendo en este momento. Los historiadores lo han descifrado hace tiempo y nosotros los científicos sociales seguimos luchando contral a evidente erealidad como si fuera la peste: la realidad histórica y los ciclos que hemos transitado como civilizaciones nos dan más respuestas, más claras, que lo que podrían darnos el análisis individual de este momento histórico.

¿Significa entoces que todo nuestro esfuezo es fútil y que estamos viviendo una ilusión? Probablemente, pero reconocerlo no nos hace ningún bien ni a nostros mismos ni a la persecución de la verdad. O la realidad. ¿Serán la verdad y la realidad lo mismo? ¿Qué es la realidad, y qué es la verdad? ¿Qué es la verdad, sino un ideal platónico que no hacemos más que perseguir como estúpidos cuando hay cosas más importantes de qué preocuparnos? ¿Qué es la realidad sino una construcción arbitraria sobre nuestra percepciónd de la verdad, atada a medidas científicas que en sus mismas bases están sujetas a una compresión subjetiva de lo que creemos que es la realidad objetiva?

Debería emborracharme con más frecuencia. Especialmente con champán. Aunque no venga de la región de Champagne de Francia.

 

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