6.11.11
Sucio Perro
I want to no wear bras anymore
No quiero afeitar ningún pelo de mi cuerpo
Not shave any hair in my body
No quiero lavar mi cabeza
Not wash my hair
cuando se podria mantener limpia naturalmente
when it could keep itself clean naturally
No ponerme nada de maquillaje
Not wear any makeup
No sentirme como que tengo que perder más peso
Not feel like I have to loose weight
No pintar mis uñas con ningún esmalte
Not paint my nails with some polish
y después trabajar para que se vean
and have to work to keep then looking
"bien" de un cierto largo
"good" at a certain lenght
No tener que tomar medicina de plástico
Not have to drink plastic medicine
No comer comida que no es verdadera
Not eat food that is not real food
No usar ninguna joya ni accesorios
Not wear any jewerly
¿Será demasiado pedir?
Is it too much to ask?
.-.
12.9.11
What's funny about this?
The wasted reasons, repeated to the point of useless meaning. The tiredness, the stress, the same old vocabulary replayed over and over, making me and everyone else go nuts. Simply nuts.
The lack of practice in writing skills -- the evidence in front of my eyes.
What is funny about this? Perhaps is the fact that I am using acquired words. Or the fact that I have unveiled the lies in the most extreme post colonialist fashion. And yet, my actions are not validated because of the subject and the freedom in place do not compliment, but rather exhilarate each other.
Perhaps the funny part has to do with quitting in general. Quitting smoking, quitting acid trips. Quitting affections and quitting liberalism. Quitting the quitters. Of course, quitting the family and responsibilities come along. Wonder what life would be like in the realm of those who can only quit the action of leaving. Of giving up. Of everything else that conforms, consists and compliments the act of leaving something behind. Forever.
For sure there's got to be something funny about my grammar and my anger coming together in these guttural expressions.
Maybe the funny part is that I do not enjoy a single moment of the thousand hundred that come embedded in these reflections. The funny, the irony lays on the oxymoron: a cathartic expression that perpetuates the feelings which catalyzed this experience. An ouroboros: a snake biting it's own tail.
A mouthful, that is certainly out of discussion.
Aggression, yes, that's it. That's what's funny about this whole thing. That there's so much aggression to be released and the only channel out is through a mouthful of nonsensical sentences. Violent, indeed.
Nonsensical, indeed.
.-.
6.8.11
Hipocampo de Kabuki (1)
Cómanme viva. Quémenme viva. Quiéranme u ódienme, haga lo que les plazca. Cójanme. Por dentro y por fuera, por delante y por detrás, viva o muerta, denle a la ira. O no le den a nada. Hagan lo que les plazca. Ignoren mis palabras. Acuchíllenme. Desescúchenme.
Porque se me acabaron las ideas. Se me acabo la paciencia. Se me acabó las ganas de escribir oraciones largas, y se me acabó el deseo de cambiar mi premisa: ser entendible. Nunca voy a ser entendible. Ya sea porque soy muy simple y es fácil decifrar mis máscaras; máscaras que no ocultan, sino enalzan la expresión. Como las máscaras del teatro Kabuki, así mismo. Como dije: ya sea porque es muy fácil entender cuál máscara voy a elegir; o porque sea imposible comprender por qué escojo usar máscaras desde un principio.
Sí, por ser inentendible, o por ser muy simple. Por ser una aventura o por ser aburrida. O las dos cosas, o ninguna. Se me acabó la paciencia, las ganas, las ideas, los símbolos. Hoy me declaro un hipocampo. Un hipocampo incoloro que ni siquiera produce huevos para perpetuar la especie, y por ende, no me quedo embarazado.
¡Córtenme la verga! ¡Háganme la vasectomía!
Ahora ya no importa. Nunca realmente ha importado. Pueden quemarme viva, como en una obra de teatro Kabuki donde hago el papel del hipocampo. Traigan de vuelta a todos mis personajes. Restriegen en mi cara mi pasado adolescente, mi futuro adolescente, mi presente adolescente. Nací viejo y voy a morir vieja. O al revés, no importa. Lo relevante es que nací con los años encima pero sin la sabiduría que dichos años conllevan.
Ya nada importan. Y no digo esto en desesperanza, ni digo esto en alegría. Ni siquiera lo digo con la más completa indiferencia. Simplemente no lo digo: Ceci n' est pas une pipe (2). Acuchíllenme, porque no he aprendido nada. Porque podría haber descubierto el verdadero amor al ver los rayos de luz reflejados en trozos de esqueletos (3), y entendido por fin lo que hay dentro mi cabeza (4).
Bueno. Me cortaron la inspiración. Como se corta la leche cuando le agregás tres gotitas de limón. Igual, ya nada importa. Invoquen al fuego (5).
Apagado está, apagado estará: los hipocampos (6) son animales acuáticos.
_____________
(1) Forma de teatro tradicional Japonés.
(2) Magritte
(3) You have never been in love until you've seen the sunlight thrown over smashed human bones.
(4) Zombie.
(5) 火
(6) Caballitos de mar.
.-.
28.5.11
Temática
Nunca vuelvas, ma. Prefiero perder todo mi dinero por no saber álgebra a tener que mencionar una sílaba más.
.-.
27.5.11
Suicidio
No diga que no se lo advertí. Polar.
.-.
Toque de queda
Tengo tanto control sobre la veda como mis osos, mi oso tiene control sobre su obsesión drogadicta con la miel. Si por lo menos fuera miel de mis labios, me quejaría del exceso. Pero es miel de su dolor; entonces me quejo de carencia.
El toque de queda anuncia entonces mi retorno a modelos inentendibles donde sólo las caras invisibles de aquellos que ríen con mis palabras se vuelven mi compañía. Siempre dije que los amigos requieren demasiado mantenimiento. Ojalá las personas fueran gatos y no personas.
Si esa fuera la situación, nunca tocaría la queda, la veda sería postergadamente eterna. O eternamente postergada. Alguna fórmula así se repite en la gramática y yo sigo evadiendo verdades a través de la verdad en sí: la metáfora. Lo dijo Isana, ya lo dijo ella. Yo la escuché.
He recibido mi llamada. No es mi elección retornar. No es su elección morir. Yo quería morir con él pero no puedo decidir sobre lo que no me guarda respeto de autoridad. Sus complejidades alimentarán mis silencios. Yo retorno a la época de veda.
Veda emocional.
.-.
8.1.11
Cuando estoy sola
Pero con 'sola' no me refiero a un estado de la cabeza. No, estar sola no es solamente cerrar los párpados y adueñarme de mi individualidad mental, aquella a la que nadie puede acceder. Ni podrían si lo intentaran. No, estar sola es un estado meditativo y profundo lleno de música y de casas vacías.
¿Poesía barata? ¡No! ¡Estoy hablando en serio! Estar sola, significa, en primer lugar, tener la casa vacía. Completamente. Y para que esto ocurra, tienen que llenarse ciertos requisitos. Tener una casa, por ejemplo. Y si tengo la casa, la casa tiene que ser únicamente mía: los compañeros de renta no cuentan. Por silenciosos que sean, no. Son una presencia. Ya no estoy sola.
Demás está decir que compartir la pieza esta fuera de discusión. Es por eso que ni la universidad ni el colegio internado ni los campamentos cuentan. Mucho menos las visitas a casa de un amigo o amiga para pasar la noche. No, así no estoy sola. La casa tiene que ser grande, y tiene que estar llena de cosas sin otro toque que el mío. Por horas. Cuanto más tiempo haya transcurrido entre el último toque humano a un objeto y el mío, mejor.
Las mascotas podrían ser acompañantes potenciales, pero no. Ni aún. Tal vez un pececito... Uno rojo con aletas brillantes. Sí, sólo con un pez rojo con aletas brillantes podría estar sola. Escuché muchas veces decir que las personas que poseen peces como mascotas son tremendamente aburridas, al punto del suicidio. Te dan ganas de pegarte un tiro del aburrimiento que te produce el aura de un dueño de pez, me dijeron una vez. Yo digo, te van a dar ganas de pegarte un tiro si pudieras echar un vistazo, siquiera uno a través de la mirilla de la puerta, a la mente de un dueño de pez.
Los dueños de peces son los genios en estar solos: un grupo de diez dueños de peces eran los apóstoles de Jesús, y también eran dueños de peces los dies mejores oficiales de la Gestapo. Lo aseguro. Y todo lo que han logrado tiene que ver con su capacidad de manejar lo extraño en sus momentos de soledad.
Por eso me gusta estar sola. Hago una gran cantidad de cosas irrazonables cuando estoy sola. Especialmente si la casa tiene cortinas. Oh, ¿hace falta que siquiera lo diga? Lo voy a deletrear: o-p-í-v-o. La primera condición y prueba de que realmente estoy sola es que puedo caminar desnuda cuanto me plazca, como me plazca.
No es una condición obligatoria, claro. Pero, ¿quién puede estar sólo con todas esas cosas escritas en las etiquetas de la ropa? El nudismo es la más sincera demostración de mis rollos y vello púbico hablándome cómodamente sobre cómo son capaces de mostrarse a sí mismos. Yo sé que estoy sola cuando mi vello púbico me habla, porque mi vello púbico nunca me habla cuando hay otro ser humano siquiera a cinco metros a la redonda.
Paredes. Son también útiles y una muy buena forma de crear soledad placentera. Las paredes crean separaciones y espacios a través del establecimiento de límites. Por eso mucha gente cree que las personas que están solas entre cuatro paredes son tímidas y limitadas. Yo les digo, ¡las infinitas posibilidades que te dan cuatro paredes!
De hecho, esa es una de las cosas que hago cuando estoy sola. Hablando con mi vello púbico, sostengo a mi pez rojo con aletas brillantes en una mano y con la otra camino por la casa. Sí, camino con mi mano: pero camino por las paredes. Las manos caminan en las paredes como los pies caminan en el piso. Y de paso, pongo patas para arriba todas las sillas y mesas y estantes que encuentro.
Cuando estoy sola me gusta también mudar los lugares de todos los recuadros en la casa. Y ponerlos al revés. Como los estantes, las sillas y las mesas. Los libros también: los tumbo al piso y escribo palabras con ellos o juego al efecto dominó. Y al terminar, aunque no termine nunca, los pongo en la biblioteca de abajo a arriba y en orden alfabético de la z a la a. En orden alfabético, claro. Yo soy una persona muy metódica.
Comida. La comida y yo tenemos una relación interesante cuando yo estoy sola. Sostenemos conversaciones inacabables. Pero para poder conversar, necesito comprar o preparar la comida en el momento en que mi soledad se ha producido. Por ejemplo, si la última vez que estoy sola comenzó a las 7 de la noche, toda la comida que preparé antes de las 7 me hastía. Les gusta hablar del rally y de Lino Oviedo, y de cómo Lady Gaga no tiene un pene (yo sí tengo uno). Son tan aburridos que me puedo sentar a mirar mi dedo gordo y me voy a divertir más que si hablo con ellos.
Pero la comida que cocino o que compro después de las 7, es inigualable. A todos les gusta mucho hablar de Carlos Marx, de Eduardo Said, de Lou Andreas Salomé, y por supuesto, de Andrés Calamaro y de la música de Calle 13. En la mayoría de los casos, la comida que cocino en soledad detesta a Ayn Rand y a Carlos Galaverna. Tampoco le gusta mucho darle la razón a Slavoj Žižek, pero siempre termina haciendo eso. Disfruta mucho imitar a Adam Smith. Le sale el mismo tono de voz nasal.
Oh, las cosas que hago cuando estoy sola.
Mi hobby favorito tal vez es hacer caras. Hago tantas caras que los músculos de mi mandíbula gritan desesperados por un sorbo de cerveza cuando termino mis períodos de estar sola. Las caras acaparan todos los rangos: soy desde una militar en servicio disparando contra iraquíes terroristas hasta un niño de tres años con cuatro ojos y una mano sujeta a la mano de su madre imaginaria.
Las caras también necesitan espejos, y por supuesto, son caras que nadie puede ver. ¿Aclaré ya eso? Nadie puede ver, ni escuchar, ni olerme ni saberme de la misma manera que cuando estoy sola. Alguna vez escuché un poema zen que habla del sonido de la palma de una mano y del sonido de un árbol que cae en medio del bosque. Bueno, no alguna vez, muchas veces. Mi punto es, yo soy la respuesta a esos poemas cada vez que estoy sola.
Cuando estoy sola también me masturbo. ¡Claro! ¿Quién no se masturba al estar solo? Yo me masturbo de forma integrada, de forma positiva. Como no soy una mujer, no tengo que depender de consoladores ni elementos invasores cuando me masturbo en soledad. Hay que tener en cuenta también que cuando estoy sola tengo que satisfacer las necesidades de mi pene.
Es por eso que cuando estoy sola, me apoyo en todo lo que existe a mi alrededor. Paredes, puertas, modulares y cómodas. Mesas de altura mediana y cabeceras de cama, oh, sí, las cabeceras de cama. Apoyo mi pelvis y me agito y me vuelvo uno con todo lo que hay a mi alrededor. Y puedo gritar también, porque estoy sola. Masturbarse en soledad es casi mejor... No, mejor dicho: es de lejos mejor que tener sexo.
Al estar sola también puedo hacer sonidos aterrorizantes que romperían los tímpanos de cualquier persona cuerda. Chillidos, gemidos, angustiados gritos que retumban en las paredes; risas infantiles, risas adultas, risas perversas y risas ausentes. Sostenidos y bemoles en canciones y suspiros raspados. Chasquidos de lengua y clicks. Cuando estoy sola puedo hablar veinticuatro idiomas.
Cuando estoy sola también doy cuerda suelta a todos mis fantasmas, mis preguntas, mis temores, y mis monstruos internos. Me imagino cómo sabe tu mejilla, tanto a través de un beso como marinada en aceite de oliva y especias. Preparada después de las 7, por supuesto.
Me gusta imaginar lo que pasaría si estuviera sola en todo momento. Por ejemplo, si estuviera sola en un avión, sentada al lado de la salida de emergencia. Estoy seguro de que si eso ocurriera, yo abriría la puerta de emergencia.
Cuando estoy sola me gusta masticar los cuellos de mis camisas. Me gusta mucho también ver pornografía para poder aprender mejor cómo se dibujas cuerpos, pero nunca busco lograr mi sexualidad a través de ellos. Ya expliqué que para eso me masturbo a través de los objetos que me rodean.
Me gusta desafíar al tiempo cuando estoy sola también. Me siento y pongo un dedo en la punta de la nariz, mientras la otra mano sostiene a mi pececito. Y con ese dedo en la nariz, comienzo a contar los segundos tan rápido que le gano la carrera al reloj. Para el momento en que yo he contado una hora y media, el reloj de la pared dice que solamente ha pasado una hora. Me vuelvo loca, eufórica de la felicidad cuando le gano al tiempo. Comienzo a saltar en el sofá y a corer por toda la casa. Por suerte estoy sola.
Me gusta darme duchas largas también cuando estoy sola. La última vez mi ducha duró tres horas y mi piel estaba tan arrugada, que cuando salí, convencí a mi plato de comida de que mi nombre era Astrid y era una mujer soltera de 83 años. Mi comida casi me creyó.
Pero bueno, todo esto ocurre cuando estoy sola. Cuando no estoy sola, que es el resto de la mayoría del tiempo, sólo sonrío y hablo cada vez menos. Tengo menos amigos. Cultivo menos intereses sinceros. Relleno todas mis tareas y encuentro formas de ganar dinero, claro. Tengo una vida normal y amo a mis prometidos como quien ama a su hámster.
Cuando no estoy sola soy la típica persona dueña de un pez.
Ahora, he decidido disfrutar el resto del tiempo que me queda sola. No está usted invitado. Al final de la hora, búsqueme en los archivos del períodico; en las bocas de mis mujeres; o en el cementerio en el centro de la ciudad.
Es más posible que me encuentre en lo último, haciendo mi trabajo de campo, poniendo caras grotescas. No tan grotescas como las que pongo cuando estoy sola.
Eso está claro.
.-.
27.10.10
Cortinas
En tiempos de oscuridad la luz envuelve mis ventanas. La luz del interior llama la atención al exterior. Aquellos que está excluídos pueden ver con más claridad lo que ocurre dentro de los límites; pero yo, que sigo adentro, estoy privada del derecho de ver. La luz que proviene de mí ciega mi vista, y me impide distinguir quién se mueve a través de las sombras.
En tiempos de luz las ventanas permanecen abiertas, pero en tiempos de oscuridad brillar es una exposición innecesaria y peligrosa. Por eso permanecen cerradas las cortinas.
.-.
7.10.10
¿Barett Hall o Rafael Barrett?
La cuestión es la lealtad a las creencias y la capacidad de desobedecer, aceptando con plenitud las consecuencias de esta desobediencia. Porque quien pretende desafiar sistemas y reglas y aún así aspirar a la funcionalidad, a ser mano de obra, a ser un trabajador de cuello azul: si las aspiraciones son revolucionar y al mismo tiempo mantener el estatus de aceptable - entonces no hay compromiso. Cualquier compromiso que apoye la gradualidad, los procesos paso a paso, los matices de gris en vista de siglos y siglos de polaridades negras y rojas: cualquier proceso que ignore la imparable explosión de siglos de violencia, es una visión ignorante, callada, callante, cómplice y cobarde que demuestra las huellas del miedo inflictas por esa misma violencia.
¿Rojo y negro, rojo y negro por qué? Rojo y negro de la sangre y la oscuridad. Rojo, la lucha, el color de los comunistas y revolucionarios que sólo en el mundo del revés imprime en el incosciente colectivo la derecha más extrema y repugnante que se vió y se verá. Derecha roja, derecha hija de los argentinos y brasileros y uruguayos, que no eran ni argentinos ni brasileros ni uruguayos, pero eran piltrafas. Piltrafas de hombres, piltrafas de espíritu, piltrafa que resultan unión incestuosa, adúltera, aberrante de quien cruzó con los pocos guaraníes que quedaban en los ojos de los criollos paraguayos. Criollos que sobrevivieron en actos heroícos de cobardía, en desobediencia, en sangre, en canibalismo. Rojo que no termina de pintar la tierra roja, teñida de sangre no de soldados, pero de mujeres y niños que nunca nacieron ni van a nacer por culpa de las guerras.
Negro, negro, ¿por qué el negro? Negro de la ausencia de humanidad. Negro de la piel que se rehusa a brillar en el sol asunceno, sol guaireño, sol sapukeño. Piel que se rehúsa a negar su negrura, que se regodea pero se achica: piel negra que absorbe los tintes rojos de las guerras que nos dieron a luz. Negro, negro el color de tu pelo y mi pelo, y negro el color de nuestros ojos que de viejos peones se han vuelto idiotas. De otrogar el bienestar físico no entienden, no entienden que ni el paraguayo ni el congolés, ni el mexicano ni el coreano, ni el pakistaní ni el irlandés fugitivo, ni los australianos desplazados ni los serbos, ni croatas, ni montenegrinos, ni albanios, ni kosovares, ni marroquíes, ni blancos ni negros, ni clase media ni calse baja, ni clase alta ni endedudores ni investores. Ninguno, ninguno se salva de la negrura de nuestro corazón que puede vivir en Finlandia pero morir con el mismo dolor de alma que en los yerbales, cosechando ocho arrobas, y nada menos. A excepción, claro, de todos aquellos hombres, la mayoría de ellos, a los que la negrura les ha tragado el alma ya.
La capacidad de crear o no está fuera de discusión. Lo que hace falta es el combustible que ilumine lo rojo y lo negro dentro del hombre y la mujer. Ese combustible por el que peleamos, que está presente. Esos recursos mal utilizados, mal archivados: esa historia que se repite como cuento estéril de vidas y nombres que no van a volver y que no suceden más pero sólo se repiten. Esa sangre y ese color que se regodea en las divisiones de nacionalidad e identidad, y se descuartiza a carcajadas de nuestra ignorancia. De nuestras depresiones y vacíos, de nuestros déficits económicos. De todas nuestras carencias inexplicables que no necesitan más respuesta que mirar atrás, a los lados y adelante. Y que no necesita más acción que iluminar lo negro y quemar lo rojo. Purificar la oscuridad y elevarse a la luz. La luz infinita e inalcanzable, la luz de las velas que quema las mariposas.
La luz. La revolución.
.-.
6.10.10
Frida
Era cuestión de tiempo.
Y no de dinamita.
Pero las bombas, todas explotan igual.
O saltan después de rebotar
la pelota a los costados y saltar
saltar con apoyo de ellas,
sus manos en mis piernas,
saltar para pelear en el cielo -
para pelear por una pelota,
para sostener con garra
la bola
y dejarme caer en sus brazos
en un momento de incosciencia
y correr al frente.
No,
las otras corren al frente,
las otras huyen
las otras defienden
la bola
con sus manos
las otras tienen una meta
y tienen un instrumento, nosotras
nosotras tenemos el momentum
y el ímpetu
y las bombas
que no explotan todas iguales
pero todas explotan,
sin embargo, todas
un día saltan
y entre saltos e incosciencia
y bebida y exotismo
se entregan al tiempo.
Porque era cuestión de tiempo,
no de dinamita
pero la dinamita estará por siempre presente
y aunque pase el tiempo
recordaremos
que aquel primer salto
donde yo tuve la batuta
y ellas un sostenido,
aquel momento de lucha en las
alturas
por un elemento que ni ellas ni yo
podríamos conservar
pero de forma inexplicable
pero entendible
queríamos tomar
por un segundo
de momentum
incosciente
contra la bola
y las corridas
y las tres
un equipo
una vez,
cada vez.
Porque era cuestión de tiempo,
pero no de dinamita.
.-.
Diskin
a ser invulnerable -
a parecer invulnerable -
a decir cosas que no quiero que escuchen
y que usen en mi contra
como si cada minuto
me arrestasen
y tengan que leerme
los derechos.
Todo lo que digas puede ser usado en tu contra.
El miedo que mis palabras
se vuelvan en mi contra
y puedan evidenciar
mis flaquezas,
mis debilidades,
mis miedos
que en sí
son los miedos.
La constante obsesión de alcanzar la perfección
y cerrar las ostras de mar
para que el exterior
no pueda ver
ni lo bueno ni lo malo
Y tratar de no sentir,
una vez más
en un sofisticado juego emocional
que sólo logra evidenciar
mi inmadurez.
.-.
23.7.10
El hecho (Tercera Parte)
mi corazón,
es que no podés esconder tus ansias
de que una mujer
te toque la cuca.
.-.
San La Muerte
Quizás es una palabra que no he usado con frecuencia.
Hay gente que me asusta, y me asusta también la idea de admitir esa vulnerabilidad con ovarios. Errores, u error, que ya se ha cometido y decide a quedarse impreso en el papel, despiadado y sarcástico, un poco pedante quizás. Entre la rabia, la indignación, la primariedad y la absoluta carencia de los arcanos: todo se mezcla tan lentamente como un pedazo de sopa paraguaya y estofado de pescado feo, mientras se regurgita "vrgobina, vrgobina". Tal vez el punto de toda esta cuestión yace en dejar al tiempo llevar a cabo sus planes invisibles, y plasmar ese elemento que gobierna el universo en vocablos y oraciones que no tienen ningún sentido.
Porque es pura vomitería, así, como los lugares de Asunción donde se vende Dürüm Kebab.
San La Muerte viene entonces a darme un respiro, a hacerme creer que me está salvando de lidiar con esa frustración diaria y ficticia. Pero en realidad, aunque me divierte y me da razones suficientes para sonreír, él, al otro lado, se entristece y presiona el teclado (y mi clítoris) cada noche con menos suavidad. San La Muerte se adueña de mis sueños incoscientes, pero quien produce mis suelos conscientes se mueve más lento que quitarte el alma después de estirar la pata. Yo me muevo lento también, y todas las cosas que podríamos hacer se disuelven en los humos de la legalidad y la vida simple. Vida simple y superficial que ya ni se toma la molestia de querer parecer, o tratar sinceramente, de ofrecer profundidad.
El miedo siempre está allí, y la elección de volverme estúpida es la prueba.
Igual un día todos nos vamos de paseo con el Santo Patrono, y no es que lo traigo a colación por ser tema de preocupación. La cuestión es más simple y ridícula de lo que parece, y ni siquiera parece que hay algo que no esta bien en todo esto. ¿Será porque San La Muerte y la libre opción de estupidez realmente te llenan como persona? ¿O será que, rodeado por tanto tiempo de pura mierda - bueno, me corrijo, algo que huele mejor, como pan recién salido del horno -, será que tanto tiempo rodeado del buen aroma de un pan bien cocinado te embota el olfato, y cuando finalmente se produce la fisura en el tubo de gas, el olor es imperceptible? ¿Mortal?
En teoría, la falta de diversidad otorga un olfato refinado. Viva la monodoría.
¿O la monogamia?
.-.
3.5.10
Die lila Katze
Ich bin eine große, böser lila Katze. Ich kam aus einem fernen,
unbekannten Planeten mit meinen Brüdern und Schwestern. Wir hatten eine
lange Reise auf einem grünen Schiff. Nach Erreichen der absurden Erde,
trat ich das grüne Schiff in den Ozean. Auf der Erde traf ich einen
fetten amerikanischen Polizisten. Der amerikanische Polizist verhaftet
meine dummen Brüder, und meine lästigen Schwestern. Ich flüchtete in die
Stadt Richmond. In der langweiligen Stadt traf ich viele illegale
Katzen. Diese Katzen sind illegal, weil sie in Häusern mit die
schmutzigen Studenten von Earlham leben. Die Illegalen Katzen sind dumm
wie meine Brüder, und ich bin intelligenterer. Die Illegalen Katzen
halfen nie nicht mir. Sie sagten, dass, weil ich eine andere Katze bin,
bin ich eine Bedrohung. Ich lachte über die dummen illegalen Katzen und
ging nie wieder mit ihnen zu sprechen.
Jetzt
wohne ich im gewalttätigen „Frieden“ Haus. Die Menschen in “Frieden“
Haus ist chaotisch, schmutzig und laut. Manchmal will ich die Leute von
“Frieden“ Haus rauswerfen.. Aber ich bin eine kleine lila Katze und ich
kann nicht. Ich kenne auch die Mitarbeiter von Life Res. Res. Life
Mitarbeiter sind chaotische und laute wie die Leute von “Frieden“ Haus.
Jeden Montag um 07.00 Uhr kommen sie mit Geschrei und Lärm. Also ich
kann mich nicht bewegen meine angenehme Träume. Die Res. Life
Mitarbeiter können gefangen die dummen Katzen. Dann sie kochen die
netten Katzen mit Speck und Ranch-Dressing. Nachts essen sie die Katzen
mit ihren hässlichen, alten Weibern, weil sie kochen nicht können.
Ich habe einen Traum: An einem Montagmorgen werden die Mitarbeiter von
Res. Life zu "Frieden Haus" kommen. Ich werde einen großen Topf mit
heißem Öl, scharfen Gabel Pfanne, und ein gefährliches Messer haben. Die
Männer von Res. Life wird geben durch die klein Hintertür. Ich werde
weine „ACHTUNG, ACHTUNG!“ Dann werde ich zu die lärmende Res Life
Mitarbeiter angriffen, und werde ich ihnen essen mit meinem heißen Öl,
meiner scharfen Gabel und meinem gefährlichen Messer. In der Nacht werde
ich meine Freunden sagen, obwohl ich nicht kleinen rührenden Freund
habe. Dann werde ich die chaotischen, schmutzigen Leute von „Frieden“
Haus essen. Lecker! Und schließlich, werde ich kochen alle pathetischen,
schmutzigen Earlham College Studenten mit die andren Katzen und mit
meine illegale Brüder. Wir werden Frieden haben und glücklich sein, und
die destruktiven menschliche wird von der Erde verschwinden. Das ist
der unmögliche Traum von einer lila Katze. Eines Tages wird es wahr. Ich
werde ab heute beginnen.
.-.
14.3.10
Cursilerías
Mi recomendación, amigo, es que nunca lleve a su esposa de viaje, y aproveche entonces para liberal sus instintos de filrteo homosexual. Ya verá usted los resultados.
.-.
El otro hecho
amor,
es que sólo
quedan tres cosas
más:
vos,
yo,
y nuestros instintos.
.-.
Rehusar
terminantemente
a dejarme tragar
por tu manifiesto,
comunista.
Prefiero tragarlo yo misma.
Y dejarte seguir
con tu teko,
ni ahí
rei.
.-.
16.2.10
Michigan
de vivir allí contigo
en una isla desierta
y fundirte en
las paredes del bosque
como una vela.
Muero de ganas
de vivir allí contigo
en una isla desierta
y comerte en
los rellanos
de la palabra extinta.
Muero de ganas
de vivir allí contigo
en una isla desierta
y pasearnos edén
entre salvajes
pedazos de nuestro ser.
Muero de ganas
de vivir allí contigo
en una isla desierta
y prender un faro ecológico
todas las noches
a la misma hora
que tomes tus
medicinas.
Muero de ganas
de vivir allí contigo
en una isla desierta
Y de morir allí.
.-.
Daigo
y me dijo que era un fotógrafo.
Sopló el polvo de los libros
y sonrió a mi cabeza calva
mientras yo prendía los botones superiores
de mi camisa poco recatada
y empleaba la humildad
(divina)
que los japoneses me han mostrado.
El me escribió en letras chinas
sobre la historia de los gremios
su dirección y nombre
y el ISO de su cámara.
Un día le llamé
antes del oscurecer
mientras mi vestido soplaba
un fuerte viento sur
y mis libros de kanji
salpicaban la calle.
El me dijo que vivió en Brasil
y que su nombre
llenaba sus expectativas.
Yo le dije que el mío
era la construcción social
de una construcción social.
Él habla en japonés,
y yo aprendo.
.-.
El hecho
vos,
lo incomible,
y la plurisexualidad.
Si todo esto fuera en español,
mi amor,
los huevos no me dolerían tanto.
.-.
Maratón
hasta el momento en que sabemos cómo decir correctamente las cosas que nunca hay que decir.
.-.
17.11.09
Sopa instantánea
es que no hay ninguna novedad en el proceso
porque el proceso ya viene hecho para tí,
y en realidad, no haces nada.
.-.
Judíos
en mi vida
desde hace
demasiado tiempo.
¿Y quién me asegura
que en algún rincón secreto
no soy yo
una de ellos?
.-.
20.10.09
Akutagawa
Sé que esto va contra los cánones convencionales de la poesía, pero voy a darles un poco de información sobre los nombres que meciono y qué partes del poema vienen de otras obras literarias para una comprensión un poco más contextual. Esto se debe a que uso citas casi textuales, una especie de pastiche de cuentos de Akutugawa para establecer el centro de un simbolismo más personal. El poema se titula Akutugawa, de hecho.
___
Ryūnosuke Akutagawa (click aquí
para el artículo sobre él en wikipedia)es un escritor japonés moderno
de la Era Taishō. Como muchos de sus congéneres, fue un prolífico
escritor que se suicidó a una relativamente temprana edad. Sus obras
sentaron bases de la novela "neo-realista" y novela psicológica
contemporánea en Japón.
En el poema, hago pastiche con dos de sus
escritos: Yabu no Naka, traducido al español como "En el bosque", y
"Hagurama", traducido "Engranajes". Akutagawa estudió entre otras cosas
el catolicismo cristiano, que llegó al Japón gracias a la intervención
del patrono de mi ex-Academia Literaria, San Francisco Javier.
Haruki Murakami (click aquí
para el artículo sobre él en wikipedia) es un autor contemporáneo de
literatura calificada como pura ficción pop. Me gusta muchísimo este
autor. Es todo lo que tengo que decir sobre él. Ah, y le gusta Manuel
Puig, aparentemente.
Ahora sí, buen provecho.
____
Tengo cinco minutos antes de mi muerte.
Debo encontrar aquel cuchillo.
Los cedros y el bambú cantan bemoles y sostenidos
nutridos de chorros de la vida mía.
Aquel hombre ha tomado todo lo que es más hermoso de mi
y ha puesto en su lugar a estas
tres mujeres diferentes
que al final sólo se desnudan
ante la presencia del amor.
Mi madre no sabe que tengo un lunar en el ojo derecho
y mi creador no sabe que un mosaico no lo hace igual Dios.
Como Akutagawa creó sus novelas sin historias
los humanos creamos humanos sin humanidad.
Los cedros y el bambú cantan nutridos de la
vida desnuda de humanos sin humanidad.
Ruedas dentadas suplantan mi visión,
y el amor fusiona a Murakami con el rayo de sol.
.-.
22.9.09
7.9.09
Simetric
diacritical
frustration
when you give up
on your roots
for an accent
that will be
forever missing
either
in the keyboard of your eyelashes.
or in the tangent of your balls
.-.
1.9.09
STD
it's good to remember you are still young
you are still inexpert
you are still inmature
you can still be very stupid.
Sometimes it's even more good*
to realize you can be stupid whenever and wherever
to miss someone after he already left to the other side of the world*
to take a test from your toes.
And of course, sometimes, it's the other way around.
.-.
28.8.09
Nobel
Mirnes. Los sonidos
que se
entremezclan
a traves de los idiomas
rebosantes de existencia,
y yo que se
que sin acentos
no puedo reafirmar
una postura sexual
acerca del arquetipo materno -
en la misma medida en que ellos,
que ya estan bajo mi poder,
tampoco pueden.
La lejania
de un territorio
familiar
me vuelve vulnerable
ante los que puedo dominar.
Los mirtos, mirtas y mirtes
se conjugan en un Mirnes que sonrie
entre sonidos mezclados
rebosantes de existir.
Escribiendo testimonios
fugaces
con palabaras comunes
en idiomas gastados -
aun incomprensibles.
Todo es cuestion de
tomar a
la fonetica
por los huevos
y descubrir con candor
su femeneidad.
.-.
11.5.09
Musa
que me hayas
robado tantas veces la inocencia,
amado virgen,
para regalarme una pureza
que no existía;
y ofrendarme un amor ficticio
que unió sin defecto
un corazón dividido.
Dejo morir entonces a mi musa,
y continuo un camino
donde he dejado
otra estación más.
Donde me ha dejado otra estación más.
.-.
Imprimir
de enigmático homenaje
a un cariño y un pesar
que acabaron
antes de terminar
de gritar.
Prometí escribirte:
pero nunca te dije por qué
ni cuando.
.-.
Niño
Juega con las manos, con los ojos
con el pelo.
Abre los brazos e imprime una huella.
Yo, que ya he sido madre, amante, hermana y emperatriz
tantas veces seguidas
conocía todos tus recodos
y presumí saber tus planes y maquetas.
Baja la cabeza ante las ideas
soñadoras y dibujantes, y en el límite de
su infancia abandonable
y su adultez egoísta, juega a aprender
lo que yo sabía que no predicaría.
Lo que yo no sabía, ni como hermana,
ni como madre,
ni como emperatriz,
y menos como amante.
Entiendo sus tretas. Comprendo sus dinámicas.
Respeto sus vueltas. Tolero sus juegos.
Amo su sensibilidad. Perdono su injerencia.
Disculpo su sinceridad.
Siento cariño hacia su pureza.
No te olvides, hijo mío,
de los besos que te dí, mi hermano,
de las veces que dejé que
gobiernes a la emperatriz
y de la fuerza de amarte, amante;
no olvides mi amor sutil y aleccionador
que en su orgullo banal y en su perspicacia inútil
se convence de que me has amado,
como te amo yo, niño.
(y se vende entre límites y acepta que las burbujas,
tarde o temprano, se ofuscan).
.-.
Limas
Las manchas más difíciles de sacar de la ropa son las causadas por líquidos que salpican, y esas cosas suceden en millonésimas de segundos. El enfoque practico y antipoético no borra la intensidad de lo que impulsa a mancharnos.
Yo, por otro lado, sabía bien cómo, cuándo, dónde, por qué, para qué y cómo qué (e incluso con quién y por quién) iba a empezar y acabar nuestro mutuo ensuciamiento. Pero crecimos a través de aquellas manchas. Supongo, espero, pienso y creo; porque mientras yo veo que tus ropas seguirán en el mismo estado, y que no te molesta tenerlas así porque no les ves defecto; y mientras yo pueda mantener una blancura inmaculada en prendas que eran de color, y encuentre eso bien
... mientras ambos encontremos nuestros niveles de limpieza satisfactorios, no veo el por qué lamentar haber jugado con fuego y barro.
Lamento, y desdigo que la importancia sea cruicial y desiciva en toda mi trayectoria, o en la tuya. Una mancha no vale menos por la fuerza de la lejía que lo ha borrado. Impacta de formas diferentes de acuerdo a su color, duración y posición. Tu existir fue una agradable y graciosa mancha amarilla en una remera naranja, que apareció un día sin explicación y luego se fue. Como si nada.
Yo, por mi parte (como de costumbre), no digo una palabra. Levanto la cabeza, disimulo, lamento y agradezco. No me arrepiento; pero igual extraño jugar con barro.
Encorazo las máquinas protectoras, cubro con polvos las miradas. EL impulso de mantener algo duradero me impide borrar una entidad que ya se ha perimido. Pero la sensibilidad de quien ha visto el mismo espectáculo muchas veces; la experiencia de quien ha disminuído el circo ya muchas veces a un número de rutina. Esas descalificaciones son las que duelen. Esas demuestran lo mucho que me has tocado. Porque tocan las manchas. Todas tocan.
.-.
8.5.09
Redes
que la multiplicidad de mi ser
no cabe en un sólo sitio de internet.
Sobrepasamos las redes.
.-.
13.2.09
Naoko*
“Soy un ser mucho más imperfecto de lo que crees.”
Hay momentos en que simplemente debería apagar todos los controles que tengo y huir, huir desesperadamente. Ayer, hoy, mañana. Tres días diferentes que contienen la misma sensación: no existe un alivio al alcance. No hay posibilidad de desviar la vista de las cosas muertas que tengo guardas en el closet. No hay forma de poder plantar ninguna planta en mi jardín, ni siquiera una epífita. Porque la tierra no es fértil. Porque las plantas no prenden. Porque el abono producido por aquellas emociones enterradas en una parcela tan pequeña de tierra, en vez de abonar, contaminan. Gracias a la maldita bioacumulación. Gracias a la maldita rejuntada de espigas y recuerdos malos y tristes que se niegan a desprenderse: como una viscosidad pegajosa y negra que evita que mis poros respiren… que evita que las plantas puedan tomar nutrientes y luz, y alimentarse a sí mismas para crecer.
Me rehúso. Me rehúso terminantemente a no caer en el mismo juego. A guardarme con presteza, a gritar con ligereza. Me rehúso a vivir más dificultades de las que normalmente hay que enfrentar. Me rehúso a forzarme a vivir de un modo que no quiero. Me rehúso a darle la razón a personas prepotentes y nihilistas por el simple deporte de romper ilusiones. Me rehúso a darme la razón a mi misma, tampoco, mientras siga escondiéndome de todo y de todos de una forma tan cobarde. El momento de patear jarrones de barro y aprender que una croqueta simboliza faltar a mis propias convicciones es el momento en este momento. Ya no más.
Ya no más noches de mal humor y soledad desagradable. Ya no más vueltas por los pasillos, buscando respuestas que no se encuentran en las sonrisas del pasado ni en las posibilidades en futuro. Ni en North America ni en North Europe. Ya no más días enteros de limpiar y arreglar y organizar closets, papeles y refrigeradoras por evadir lo que tengo que limpiar a un nivel introspectivo. Ya no más exhibición o silencio a medias. Debo ser total, elijo ser total. Necesito ser total, porque si uno no salta al abismo del Bunge Jumping de forma determinada, puede romperse la columna. Las decisiones se hacen con firmeza. Y una vez decididas, se asumen las consecuencias. Si lo que elijo hacer duele, y algún día sean fuente de arrepentimiento, bien. Uno comete errores y puede arrepentirse de ciertas acciones. Pero arrepentirse siendo consciente de que fue una decisión despierta, una decisión voluntaria.
Ya no más juegos del gato y el ratón cuando sabemos bien que en la vida real el gato siempre lleva las de ganar, y si aún existen ratones es por su efectividad en la ser Estrategas r. Ya no más soñar, idealizar, dibujar, tener esperanza. Pisar con los veinte dedos y caminar como aprendiendo, ya no. Ya no más palabras que no sirven más que para exteriorizar – condenada de antemano – propuestas de una redención inexistente, partidas de ajedrez que acaban antes de envenenar el ambiente.
Es difícil ser coherente e invulnerable. Es difícil ser vulnerable.
Y es difícil ser.
[No existe una complexión.
No hay totalidad.
No hay palabras.
¿Seré capaz de elegir el silencio?
¡Soy sólo un juego más!
¡Siempre con espectativas!]
_____________
* Naoko es un personaje de Haruki Murakami, protagonista femenina de la Novela Norwegian Woods (que sí, proviene del tema de The Beatles, y no corresponde a su traducción al español como "Madera Noruega".)
.-.
Cleptos
De alguna manera, extraño tus intervenciones. Pero las revoluciones tienden a ser violentas. Y sólo siendo absoluta, completa, llego a un estado donde hay cambios visibles, donde el camino se desvía.
Uno puede mentirse a diferenetes niveles. Mentirse a diferentes niveles no implica mentirse más o mentirse menos. Sólo implica mentir en diferentes formas: con diferentes objetivos, con distintas trampas sagradas o trampas dañinas. Trampas que nos obligan a dar más pasos nuevos dentro de nuestra eterna espiral.
Yo puedo mentir intelectualmente. Y lo hago por omisión, pero no por negación o traspolación. Lo que sí soy es uan cleoptómana emocional que cambia en todo momento la forma en que laten sus emociones, guardadas en un rincón perdido. Prefiere dejar el cádaver de una frustración no entendida encerrada en el closet, y suplantarla por indiferencia - como un impulso, de manera patológica, casi inevitable.
El cadáver en el closet, tarde o temprano, despide olores inaguantables y junta gusanos. Puedo elegir sentir de manera hedionda; o puedo elegir fingir que mis emociones son corazas inexistentes.
Pero, siendo cleptómana emocional, no soy al mismo tiempo mentirosa creativa o material, ni intelectual. Aunque, siendo un todo, busco mi integridad...
Llega el momento en que abro el closet, desinfecto la descomposición, y comienzo...
la rehabilitación.
.-.
11.2.09
Gravedad
Si debo caer, caeré.
Y si no debo, caeré también;
porque creo en la gravedad.
Miradas
se confunden
con el cielo
tan azul
como su iris.
Pero una,
una de ellas
sabe que no se puede confundir
entre el cielo y la mirada.
Porque cielo y mirada
son uno
en todas las miradas confundidas
que miran a sí mismas.
.-.
Girasol Rosado
va perdiendo lenta
lenta
lentamente
su color
triste
y se vuelve rosado
y sonríe
y salta
y vuela
hacia el [en el] infinito.
.-.
Novedades
y más luz surgida de la oscuridad.
Nuevas verdades;
y una vida
patida a la mitad.
Nuevas verdades,
surgidas a expensas del mundo anterior.
¿Y los sentimientos...?
Esos malditos viajan a traves del espacio
y del tiempo,
la novedad no los mata.
Sentirlos es su unico sino;
morir con el tiempo su unica definición.
No se puede escapar.
Ni se quiere.
.-.
16.1.09
Estratos
de una pirámide invertida
que se basa en el más tener
se construye en el más poseer
y termina en el ser
Estoy en la cúspide
de una jerarquía atravesada
construida en la ignorancia – de los demás;
manipulada por la ambición – nuestra;
y que tal vez aspira a la ilustración – en la cima.
Estoy en el centro
de las edades perfectas
Los adultos son los pilares cansados
Los niños un cimiento – promesa
Los ancianos la base – gastada
Estoy arriba
¿Y en que me ayuda,
si sigo abajo?
Estoy abajo
¿Y que importa,
si de nada sirve
estar arriba?
.-.
Apócrifo
Despertar
Sufrir
Dormir
Sufrir
¿Acaso hay respiro?
Dormir, soñar
Despertar, sufrir
Morir.
¿Descansar?
Morir, dormir
.-.
Humano
Ocurrió el humano. Fue eso.
Un completo humano intervino y fue.
¿Qué pasó?
Humanizó. Impregnó con su humana
y limitada fragancia lo que es.
¿Qué vino?
Una tristeza. Una lágrima.
Ojalá viniera también un renacer.
.-.
26.12.08
Again
Listening to Comptine d'une autre été and writing to you –again –another letter that maybe I will not send.
I am wearing my red dress. Eating pitted dates. My colorful white-pink socks laying on the bed, and me, lying on the red little sit that I love so much. The window is showing a quiet, almost dreams-from sight. The threes are graciously moved by the slowly blowing wind. It is such a nice moment. It seems that is going to start raining suddenly/ raindrops weeping a blink after I sighed – again.
This morning, at 6 or more, I felt Alexis and Maea getting ready to go to camp. I was totally knocked out – tired because of staying awake until 3:40 AM. But at least I was not supposed to be getting ready to go away as they were.
You were.
Unavoidably, I started feeling a little guilty. You probably didn’t want to wake up, and even if you did, you probably were so tired! Try not to extent conversations for so long in the night, nocturne creature; not everyone is free of activities and not everyone is willing to stay in bed even though there are classes. Ha ha. Not funny.
And then I realized. The first thing I thought about when I opened my eyes... it was you – again.
(Sigh) I would not like this to become only a romantic/lovely/silly/whatever experience. You are not someone I want to fall for, just right this moment. You are more likely to be someone I want to share a moment – many moments – full of reflections, conversations; a search of self, a metaphorical song; a silent walk around the block of residences.
You are someone I want to see light with. Not someone I want to have an affair with.
Not because I do not like you; not because you are not nice, cute, interesting, awaken enough to call my attention.
Is because I feel – somehow – that by making this amazing connection, this explosion in which we found each other, something so limited as a romantic relationship – a human romantic relationship – will ruin in some way the unconscious connection we already established.
The type of relationship I would like to have with you goes beyond that experience. I can not describe what kind of experience I would like to share with you, but not an affair.
Maybe, is more about not romantic love.
It is about real love.
And what is "real love"? You may wonder.
So do I.
.-.
Éter
Mis dedos se movían dóciles, frágiles, tranquilos. Al compás de la respiración de un ejercicio de meditación. El dedo índice doblándose en si mismo, con seguridad y agilidad, sentaba las bases del siguiente dedo. El anular señalaba distante hacia el cielo. Alrededor, el aroma a cigarra, el aroma a caballo, el aroma a multiprocesador de verduras con nombres exportados. Alrededor, una de mis tantas sonrisas perdidas, vino de visita. Estaba sentada frente a mis manos laboriosas.
Tu espíritu, quejumbroso, maleable, se movía al compás de mi respiración - como en un ejercicio de meditación -.
Satanás en sus ojos.
sánataS ne sus sojo.
Rahel y Estha. Ammu y Velutha. Karina y Jesse. Todos personajes que vinieron a hacer de espectadores. Las últimas gotas de amatista caían, sin ningún tipo de contemplación. Hasta las ojas secas, que pintaban el piso de color naturaleza.
Y luego, cuando ya la agonía de las sonrisas perdidas dejaron a la naturaleza pintar la tarde color crepúsculo, Rahel y Estha se amaron sin seguir ningún tipo de regla de monjas roídas por los principios de auto-humillaciones.
Y luego, cuando las desahuciadas porciones de tu ser contenidas en la incorporeidad de mi plastilina juguetona decidieron dejar de ser sólidas y convertirse en éter, Ammu y Velutha se amaron a la orilla del río. Sufriendo atentados de mangostas y de hormigas y de asesinos en potencia en cada molécula de escaleras que los rodeaba.
Y luego, cuando el silencio se impuso, cuando mis dedos se quedaron quietos posados sobre tu nombre luego de haber acabado con los últimos pedazos de tu de tu ser – reflejados en la aurora boreal de Lappiland, que tal vez están viendo en estos momentos – Karina y Jesse no se amaron trasgrediendo reglas o desafiando mangostas u hormigas.
Se despidieron con medias frases, con medias de colores, con medias porque nunca hubo completas. Se despidieron sin besos, sin abrazos, sin peleas, sin sonrisas, sin espíritus.
Se despidieron de la mano de mis dedos adoloridos y tu alma pulverizada. Simplemente se despidieron.
Y ahora, de Nuevo, sigue el camino
Pocos fueron lastimados. Tus miedos no se cumplieron.
Solo hemos herido entes insignificantes.
Solo tu espíritu.
Solo mis dedos índice, anular y el pulgar, que ejecutan en silencio Comptine d’une autre été en un piano ajeno, perdido en medio del lejano viejo oeste
.-.
24.12.08
Aristas
Una arista – una de las aristas del dodecágono de mi ser no ontológico con el que nunca aprendí a negociar la propia aceptación. Uno de esos lados que Gandhi hubiera querido ver en Sudáfrica; o Julio asociaría a los hombres que usan el lápiz - burdo invento de ellos mismos – para masturbar sus mentes con él.
Estoy tan convencido de que ese lado existe como de que mi bisabuela ha pasado el climaterio cuatro veces. Tan convencido de que esa arista es real como de que sus besos y caricias aquella noche fueron fingidos para no dejarme con ganas.
Y este lado en cuestión no consta de ángulos, ni de catetos ni de hipotenusas. Aprecio mucho el álgebra, las fórmulas y la aritmética: pero ese lado de mí escapa a toda medida. Sin embargo, no escapa al hombre: por lo que retracto y digo que escapa a mi medida.
Ese lado… que es feliz. Puede levantarse todos los días y sonreír ante la perspectiva de volverse un ser humano explotado fuera de un cubículo real llenando uno imaginario. Puede partir los mendrugos de libros con sus no semejantes, e igualarse a la contra dignidad de cobrar un ojo por ojo y diente por diente, manteniendo la ficticia integridad donde todos se aprovechan de él.
Ese lado se ve a sí mismo como una fémina porque no vive escondiendo la vulnerabilidad inculcada en una familia de féminas machistas que criaron solas clanes enteros, que nada tendrían que envidiar a la Camarilla o al Sabath.
Ese lado tan simplejo que es capaz de seguir instructivos, rellenar expectativas: cumplir órdenes autómatas, doblegarse ante candidatos a la vide presidencia y rechazar proposiciones de matrimonio – cuando sabe que es más probable que Lisa Simpson se case antes .
Ese lado que ayuda a las ancianas a cruzar la calle. Que sonríe a las ex novias despechadas. Que se comporta amable con el imbécil que se lleva a bailar a la trigueña interesante que vi primero. Ese lado que nunca diría que no a su madre; y que jamás sería tan malo como para pegarle a la abuela. Ese lado que acompaña a la hermana menor a encontrarse a escondidas con el novio y recibe en retribución una gigantesca L en la frente.
Ese lado que es feliz sin preocuparse por lo profundo, porque sabe que sólo los idiotas pueden ser totalmente felices .
Ese lado que es capaz de suplantar con actividad física y con momentos de distracción sana la carencia absoluta de explanación sexual y creativa. Ese lado que puede sonreír y no cuidarse la espalda de intelectuales dispuestos a desmentir todas las creencias valederas como asidero de matasanos y mata-listos.
Ese lado de mí que personifica al hombre modesto que con poco se conforma.
Y yo me pregunto, ¿dónde estuvo ese maldito lado de mi las últimas dos décadas?
_____________
* Hasta donde sé, ya se consiguió novio. Pero conocemos a Matt Gröning: Lisa no se va a casar jamás.
** Vargas Llosa, Mario
.-.
23.12.08
Veinticuatro
Porque estas perras negras* no se dejan coger de la misma forma, y porque mi lápiz ya no puede masturbar con su mismo estilo insolente, liberador y catártico**. Las palabras están gastadas, lo ordenadores se han dispuesto con exactamente las mismas letras del abecedario una y otra y otra vez.
Una y otra. Y otra. Veinticuatro veces. Veinticuatro, no más. Veinticuatro, en esa pesadilla recurrente donde las combinaciones posibles y los ordenamientos definen una deforme secuencia de ideas que ha nacido condenada a jamás realizarse como lo que ha sido prevista. Igual a los hombres y caballos y legos que se explica a Sofía: igual a las ideas que Platón nunca dejó realizar en los hombres – y no porque no nos diera permiso.
Veinticuatro: unos milenios antes de lo que sus expectativas hubieran esperado cumplir en mí. Veinticuatro, la proyectada donde busqué prostitutas de forma infructuosa: prostitutas que calmaran el ansía de sexo que mi mente engulle y mi ser no ontológico rehúye.
Veinticuatro: día en el que estaré cocinando en compañía de ella, con sus ojos rasgados y su corto cabello negro***. Sabiendo que tanto ella como yo somos ideas falladas, y que el lápiz que nos forjó masturbaba dioses. Así como el lápiz que hoy suplanto con tecnología placentera da a lugar a los universos donde la recreo a ella y a él: donde puedo adueñarme de sus destinos.
Veinticuatro: las vidas que deben pasar antes de que mi miembro pueda tener una erección amorosa, o antes de que su vagina pueda albergar mis palabras.
Ese dos y ese cuatro, dispuestos al azar, fijados para el cumpleaños de la mujer que me limpia la casa y prepara la comida. Que no es mi esposa. Ni tú, que no eres mi alma.
Veinticuatro: un número que también tendrá algo que ver con aquellos amigos que bordean despeñaderos del océano de Caronte. Un número que no me persigue como lo hacen los gatos, pero que marca presencia en forma simbólica: como podría haber sido mi natividad novena, o mi muerte – un 2006.
¿Veinticuatro o tres? ¿Veinticuatro o tres? No, tres no: sólo dos. Dos para tener el valor de poder besarla mientras me prepare damplings o patatas fritas. Dos para poder dividir el doce, que se convierta en seis y se repita en tres oportunidades: una en que le robo, otra en que la ideo, y otra que asesino a Gaarder por ofrecerme filosofía barata cuando lo que precisaba era una maldita puta masculina en la veinticuatro proyectada el miércoles pasado. Una puta masculina, o una femenina, no peco de lesbiano ni de travestida para poner objeciones.
La sed de mi ser no ontológico no se callará antes la ausencia de sus ojos rasgados, y buscará una nueva forma de suplantar los números con las mismas gastadas combinaciones que desaparecen del teclado – un poco cada nanosegundo****.
Veinticuatro letras que sólo pueden reducirse a tres definitorias del universo con sus vueltas y venidas, con sus tangentes y escaladas; con su dios, exista o no*****.
Veinticuatro en tres: vos.
Pero sólo se reducen a dos. Veinticuatro y dos.
NO******.
_____________
* Las de Gabo.
** Julio Torres; ensayo en un lugar que ni me acuerdo y no pienso encontrar ahora para no irritar a los de derechos de autor.
*** Todo esto, claro, asumiendo que ella acceda a verme como un hombre y no como un adefesio dispuesto a buscar al averdad a su lado. Porque siendo el hombre el que mide; y yo el que deseo no medir su vida en función a la mía. No, no hay reconciliación absoluta ni imposible en esa situación.
**** Me gusta esa palabra, nanosegundo. Y apuesto que en uno de ellos vas a olvidar lo que traté de decirte.
***** Don Federico, ése que dijo que dios murió.
****** Su palabra inicial no era NO, era YO.
.-.
Amado nanosegundo
Pensaba en un par de sujetos de prueba, y las posibilidades de compartir una vida despreocupada y sexualmente activa. Sujeto en cuestión es muy abierto sexualmente, tanto en la interpretación morbosa como en la tolerancia ideológica. Sujeta en cuestión es tolerante y condescendiente al respecto, y admite gustar de la actividad sin pormenores de remordimiento moral.
Sin embargo, es sabido que ambos sujetos no crearon – y no tienen un interés real en crear un vínculo amoroso. So, nos encontramos ante la típica situación de muy buenos amigos con derechos que comparten la misma cama mientras se ofrecen placer mutuo. Claro que esta situación es un retrato al por mayor y garabateado a la velocidad de los compases de Värtinnä**; y los pormenores de dicha situación se ajustan deliciosamente a la (no) identificación del actual lector.
¿Cuál es el quid de la cuestión? Tropecé con sujeta existencialista amoral amorosamente lastimada; y con sujeto existencialista, sexópata amorosamente lastimado. Llenan el perfil perfecto de la amistad sincera donde pueden brindarse el favor de satisfacer su energía sexual creativa sin tener que comprometerse a ser adultos – avoiding la responsabilidad de cargar con las hormonas y/o descargarlas compulsivamente.
Pero sujeta no quiere sexo per se. Y sujeto no quiere amor per sexo. En este punto mi pensamiento fue capturado. Porque situaciones así se ven día a día, ¡son tan naturales! Los gatos de la vuelta de las esquina; los adictos que flirtean con actualizaciones de estado en msn; las bailarinas que tropiezan con trovadores en eventos culturales; los nihilistas que discuten al Marqués (no a Márquez) antes de llenar sus espacios aquelarristas. Digo, digo: no es Paraguay honesto. No es nada nuevo pensar en eso.
¿Qué es lo nuevo, entonces, mentecato manipulador de párrafos? Bueno, lo nuevo es encontrar más razón en la sexo-dadora que en el sexo-dador. ¡Qué la niña tiene más razón! Sexo per se, como si nada, para satisfacción hedonista, está a la orden del día. Y surge como un impulso cuidadosamente fingido en pensamiento racional, cumpliéndose siempre y cuando los, las o los y las personas deseosas de cubrir sus experiencias estén disponibles.
Lo que nunca surge es una mujer que se niegue a coger dentro de mi cabeza, y eso es sorprendente y un poco chocante. Porque conozco muchas amigas de más de veinte que siguen vírgenes y no tienen mucho interés en dejar el hábito – como yo perdí el interés en el sexo casual.
El problema entonces es la canalización de la información, y el desmerecimiento del sexo. ¿A qué viene que un acto tan lleno de ventajas y tan realizador a nivel emocional esté disminuido al conflicto del sexópata y la emo?
Viene a la existencia de medios hedonistas, de expresiones deformes, de parches emocionales y de explotación física para fines meramente fisiológicos-hormonales. Viene de la mano de la costumbre en boga de bailar el hasta abajo y predicar el liberalismo, atando a las chicas a ser putas cuando se acuestan con tres tipos en una semana mientras a los chicos se les da el mismo título por dormir con un hombre en su vida. “Si sos atractiva, te hablan y nos respondés, sos puta. Si respondés, no sos sólo puta: también sos fácil”*** dijo una amistad que lidia diariamente con el acoso de freaks y el desprecio de chetos.
La cosificación viene a la par de los discursos vacíos. Donde las palabras vulgares reemplazan al nanosegundo, y se vuelven ordinariamente familiares, borrando toda huella posible de belleza en un acto que únicamente satisface deseos pasionales.
El ser humano, por muy libre y aceptante que sea para con sus pasiones, convive en sí mismo con otras partes de sí mismo que responden a emociones, ideas de respeto y moral, y un deseo infinito y hábilmente maquillado. Se consuela y alimenta entonces con palabras, producciones fotográficas, moda, spots, tatuajes; fiestas y relaciones de sexo libre con amigos, amigas y perros chow-chow, perforaciones corporales y vestidos ajustados con brillo en la punta del pecho; bebidas con altos niveles de estimulantes de toda clase, polvos, filtros y humos compuestos de varios químicos cancerígenos, juegos de víctima, dominación y poder, y palabras falsas que apuntan a fingir un momento de intercambio emocional para llegar al tan ansiado momento climático (que a la larga hace más frustrante al momento climatérico)
Quedo entonces mal parado (porque tampoco se me anda parando) mientras defiendo una nueva alternativa: apostar a la opción de aquél Gurú**** que alguna vez afirmó que en Oriente el sexo revienta hacia Occidente porque allá lo borran y aquí lo cuecen. Pero dentro de poco aquí querrán borrarlo, y lo cocerán como palomitas para películas allá*****. Y para ese entonces podríamos darnos la oportunidad de redescubrir a las revistas de moda por el brillo de los ojos de sus modelos sufridos – no por el diámetro de sus mamas.
Mientras tanto, buen provecho con el presente: sirve de útiles múltiples maneras a sublimar esas pasiones y a entretener gatos de vecinos solteros –carentes de escapes físico por su nivel de extravagancia moralista. O porque usted no le ha hecho el favor.******
_____________
* AMO esa palabra. Nanosegundo, nanosegundo, nanosegundo.
** “Oitara, aitara…” Canciones extrañas pero con ritmo marcado: geniales para ejercicios de calentamiento.
*** Mujer sexy, por cierto, la autora de esa frase.
**** Me pidió que protegiera su nombre, es un poco tímido. Ya saben, con eso de que escribió treinta libros y tiene seguidores en el mundo… la cosa no está fácil.
***** Entiendo que usted puede discrepar en este punto por la bomba constante de ilustraciones cómicas de tipo pornográfico de un país superpotencia en específico. Yo le digo: lea sobre la cultura india, vietnamita, china, indonesa y/o de más al medio (Irán, Irak, Arbzeidaján, Kazahjistán, etc.) Un país promocionado en un solo aspecto puede dibujarnos una cultura no correspondiente, así como ciertos paraguayos talentosos pueden darle buena fama a Paraguay. Las cosas son mucho más amplias. Lea mucho y luego cómprese una nueva visión.
****** Le puse de título previo alternativo a este ensayo “Non cogito, ergo superficiali sum”. Y un primer título alternativo: "Sobre coito y gatos en la esquina".
.-.
3.12.08
Espacio
“Los hombres ocupan muy poco lugar en la Tierra. Si los dos mil millones de habitantes que pueblan la Tierra se colocaran uno junto a otro, un poco apretados, como en una manifestación, podrían pararse cómodamente en una plaza pública de veinte millas de largo por veinte de ancho. (…) Seguramente las personas mayores no les creerán tal cosa, porque imaginan que necesitan ocupar grandes espacios” (1).¿Necesitamos en realidad ocupar tanto espacio? ¿Tomar todo, adueñarnos de ello, poseerlo? ¿No son suficientes acaso nuestros pequeños hogares, nuestros pueblos, villas? ¿Necesitamos, en verdad, más espacio…?
Desde tiempos inmemoriales, la posesión de los mejores territorios o la mayor cantidad de ellos determinaba el poderío de los pueblos que iban asentándose. La orilla de un río, la tierra fértil, alimentos y recursos disponibles determinaban su alcance. Y una vez que obtuvieron todo eso, se formaron como ciudad, se establecieron de manera sedentaria, evolucionaron y se volvieron poderosos. ¿Qué les haría falta para ser más poderosos, en esa ambición característica de nuestra raza? ¡Someter a los pueblos menos o igual de poderosos que ellos, y tomar sus espacios, sus buenas tierras, sus recursos y riquezas!
Es de estas circunstancias que surgen los grandes héroes de la antigüedad: Aquiles, Alejandro Magno, Julio César, Atila el Huno… estos personajes, en especial, tienen una característica en común: gran parte de su fama se debe a la/s conquista/s de cada uno, en un grado y/o circunstancias diferentes, y al final de todo, conquistaron la inmortalidad histórica. Aquiles conquistó la fama a la vez que conquistó el protagonismo en la famosa guerra de Troya. Julio César no dejaba de conquistar pueblos a su paso; y fue conquistado por los seductores encantos de Cleopatra, Reina de Egipto. Fue conquistado por creer suya la conquista (¡Qué ironía!).
Atila el Huno, conocido como “El Azote de Dios”, fue derrotado por Aníbal en su batalla final, tratando de conquistar la frontera y los Cáucasos. Aníbal entonces, por curiosidad, le preguntó quiénes, a su criterio, le parecía los más grandes conquistadores de la humanidad. Atila dijo que en tercer puesto ponía a Julio César, en segundo a él mismo, y en primero, a Alejandro Magno. "¿Por qué te colocas en segundo lugar, si yo te he derrotado?”, le interpeló Aníbal, a lo que Atila respondió “Porque si no lo hacías, yo sería el primero” (2).
Alejandro Magno tiene recibió también un comentario que viene al caso: cierta vez, su padre, Filipo, Rey de Macedonia en ese entonces, le dijo:
“Busca, hijo mío, un reino igual a ti, porque en Macedonia no cabes” (3).Alejandro murió a los 32 años, habiendo conquistado el 90% del mundo conocido en ese entonces. Siglos después, su sueño de helenizar al mundo era una realidad. La grandeza iba de la mano de la conquista, y la conquista no era más que la posesión de más mejores territorios: espacios.
Con el paso del tiempo, la humanidad fue manifestando su poderío y alcance mediante la posesión de grandes espacios, ya sean físicos o culturales. Las cruzadas, en pos de la recuperación de lo que, a juicio de los cristianos de ese entonces, les pertenecía, como si la pertenencia universal no fuera una opción; la conquista y colonización de América; la independencia de la misma, la fundación de las Repúblicas independientes y estados unidos; las guerras por la posesión de más y más y más territorios, como las conquistas de Victoria, la Reina de Inglaterra. La mismísima guerra de la Triple Alianza puso en juego la pérdida de gran parte del suelo paraguayo. Todo siempre ha sido la posesión, la ambición de tener más espacio para demostrar cuán poderosos somos.
Hoy día, en la gran revolución informática y en la moderna época en que las telecomunicaciones avanzan y la posesión de recursos como el petróleo y el agua son infalibles (sí, el agua ya es escasa) lo que determina el poder es la posesión de los mismos y al manejo de las nuevas tecnologías. Así es que nos encontramos ante el dilema del espacio informático. En 1981, Bill Gates hizo un comentario al que deberá preceder una pequeña explicación para poder apreciarlo: la menor unidad de almacenamiento informático es 1 K. Este almacenamiento se usa tanto para guardar datos como para mejorar la velocidad y calidad del trabajo en proceso en el ordenador. Con el paso del tiempo y el avance tecnología, fue necesario más espacio para trabajar y almacenar: por ende, se crearon nuevas unidades de medida, que son como siguen:
o 1024 K = 1 Kigabite
o 1024 Kb = 1 Megabite
o 1024 Mb = 1 Gigabite
o 1024 Gb = 1 Terabite
En el mencionado lanzamiento, Bill Gates declaró la hoy célebre frase:
“Nadie necesitará más de 637 KB de memoria (RAM) para un ordenador personal. 640 KB deben ser suficientes para cualquiera” (4). Hoy día, las películas que se almacenan en cantidades dentro de las computadoras de los jóvenes ocupan, como mínimo, 4 Gigabites de espacio, y estamos ante el inminente lanzamiento del Disco Duro de 1 Terabite. Las grandes compañías se conectan en red y utilizan como mínimo, 10 Terabites entre todas. ¿Nadie necesitará nunca más espacio, Señor Gates, eh?
En la familia, en los amigos, en pareja, cada uno necesita tener su propio y definido espacio; si bien se comparten casi todas las alegrías y las penas, la privacidad y el íntimo territorio no pueden faltar, y aquí se responde la pregunta planteada al principio. Todos, absolutamente todos, aún dentro de del amor, la política, la cultura, necesitamos tener un mínimo espacio que responda, de acuerdo al caso, a nuestra intimidad, a nuestro derecho como personas, a la difusión cultural o de ideales políticos que ayuden al pueblo. Todos necesitamos un espacio para vivir, para recrearnos, para cultivarnos y crecer en todos los sentidos.
La ambición de poseer más espacio se puede considerar “correcta”, siempre y cuando responda a fines de bien común, altruistas y que fomenten nuestro valor, como librería, plazas públicas, espacios de recreación física y mental (a menor plazo) y formación de bloques de países como las Naciones Unidas, y la Organización por La Defensa de los Derechos Humanos, e incluso, un MERCOSUR que cumpla con los objetivos propuestos en el Tratado de Asunción, a gran escala.
Siempre y cuando esa posesión de más y más territorios no implique la pérdida de una de las partes y sea a la fuerza, para fines que no enaltecerán nuestra calidad humana, como la guerra de maquillaje que ha lanzado los Estados Unidos contra Irak, en la que abunda la muerte de inocentes y argumentos dudosos acerca una invasión; o como la televisión, que debería ser un buen medio de difusión, de información pertinente y correcta, y en muchos (la mayoría) es todo lo contrario. Siempre y cuando no sea de esta manera, la obtención de más espacio, en común y para fines correctos, será algo necesario, y algo que nos beneficiará.
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1. SAINT-EXÚPERY, Antoine de. El Principito, Capítulo XVII – Pág. 74
2. ENCICLOPEDIA TEMÁTICA AUTOEVALUATIVA, Editorial Latinoamericana. Historia Universal – Pág. 344
3. ENCICLOPEDIA UNIVERSAL, Grandes de la Humanidad, Alejandro Magno. Fascículo 4 – Pág. 12
4. Declaraciones de Bill Gates. Año 1981.
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Temor a la Muerte
Los humanos tememos a muchas cosas, y muchos de esos miedos no pasan a ser producto de nuestros propios cargos de conciencia. Tenemos miedo de la contaminación y sus efectos. Tenemos miedo del fin del mundo. Tenemos miedo de la guerra. Y lo más importante, tenemos miedo de la muerte.
¿Por qué estos miedos? Varios de ellos tienen una explicación lógica, y tan sencilla como breve. Por ejemplo, el temor a la contaminación se da porque sabemos que es nada más una forma en que la madre naturaleza nos hará pagar todo lo que le hicimos; así también, nos perturba pensar en el “Apocalipsis”, ya que en casi todas las religiones y preceptos que se siguen en el mundo se anuncia un gran juicio en que se tendrán en cuenta todos y cada uno de nuestros actos… y la miseria humana no tiene la conciencia tranquila. Tampoco nos gustaría la guerra porque, queramos o no, nos volveremos partícipes de ellas, como víctimas o victimarios. Pero, ¿el miedo a la muerte, por qué?
Paola Ferraro hace un interesante comentario, tal vez sin intención, en uno de sus cuentos:
“(…) no pudieron sentir otra cosa que no fuera un profundo respeto… y miedo. Mas que nada, ese miedo a lo desconocido, a algo que consideramos glorioso, a algo superior, que está por sobre nosotros.” (1)
Gran parte del miedo que se profesa hacia la mítica figura de la calavera de capucha negra y guillotina no es más que el miedo a lo que no conocemos, el temor por ignorar hacia donde vamos, hacia donde nos dirigen: el estar intranquilos por no tener la conciencia limpia o pensar que podemos perder lo que amamos. El recelo que surge al pensar que si no hemos obrado bien, iremos a parar al infierno, según la varias filosofías; o reencarnaremos en una criatura indeseable y “poco importante”, como piensan otros; así como se cree que será un retraso en el programa evolutivo de su espíritu y que las cosas mundanas no harán más que alejarlo del Nirvana (2) .
A partir de las ideas expuestas, pueden hallarse varios argumentos, tanto para echar por tierra mi afirmación inicial, como para debatir al respecto. Mas, lo que me interesaría de forma especial es profundizar en la afirmación de que existe algo más luego de la muerte, de que efectivamente hay un “más allá”, o mejor dicho, el siguiente plano (decir “más allá” me parece tan ambiguo como afirmar que este plano es el “más acá”). Quienes crean que luego de esta vida no hay nada, pueden tener un miedo bastante justificado de morir, ya que irse de manera repentina, sin acabar lo que uno ha empezado, o no haber hecho en la vida algo útil como para justificarla, e incluso, perder a alguien que se ama son cosas que causan dolor, y lo entendería muy bien. Pero, no, mis ideas con respecto al “otro plano” se representan muy claras en la siguiente cita, y creo con firmeza en lo que nos propone:
“- (…) ¿Qué piensas que hay después de la muerte?-
- Hay tres opciones (…). Me estoy preparando para el bien eterno. Si lo que hay es malo, ya estaré preparada. Y si no hay nada, no tendrá importancia, sólo habré sido un suspiro mortal con delirios de grandeza.-
- (…) ¿Y qué pasaría si vivir es tu única oportunidad, si es el tramo final? ¿Por qué vives entonces, si sólo piensas en la muerte?-
- ¡Eso es! ¿Por qué estoy viva si este es el tramo final? Si la vida acabara en la vida sería mejor vivir bien materialmente que pensar en lo espiritual, total, todo acabaría aquí, ¡pero no! La gente quiere ser mejor más allá de la vida en sí. ¿Por qué? Porque hay algo después…-” (3)
Efectivamente, creo que si el ser humano ha pasado eones tratando de trascender más allá del materialismo, del mundanismo, de las pasiones bajas que han guiado sus actos a través de la historia y que aún, hoy día, siguen haciéndolo, es porque sabe, en lo profundo de su escencia, esa escencia a la que yo llamaría alma, que debe estar preparado para lo que venga después.
Ninguna de las justificaciones que di de ejemplo para motivar un miedo, fobia, pánico, temor, aún la mínima exaltación ante la idea de nuestra partida física me parece motivo suficiente para sentir temor alguno. Dejar el cuerpo no significa nada. El mismo Principito, en sus tantas alegorías, lo dijo así, al despedirse de su amigo, el piloto:
"Será como una cáscara que se abandona. Las cáscaras no dan pena." (4)
Veo a aquellas excusas para no morir, de acuerdo a las circunstancias, con un cierto grado de ignorancia, como falta de fe; o incluso un auto sabotaje al entendimiento propio de la situación. Ya sea ante el cielo, el infierno, la reencarnación o la evolución espiritual, la muerte representa una puerta hacia la continuidad de nuestros actos en vida, y depende únicamente de nosotros decidir cual es el camino que seguiremos en el siguiente plano. Es más un temor a cambiar lo que conocemos por lo que no conocemos, como propone la cita de Ferraro que mencioné al principio.
En el momento en que uno acepta que la vida no acaba con la muerte en realidad, uno empieza a comprender y a entender mejor muchas cosas, a aceptar con tranquilidad lo frágil de la vida. Se empieza a asimilar que, aunque nos sea doloroso despedir el cuerpo de alguien que hemos amado mucho, lo que ese cuerpo contenía ya está en camino a subir unos cuantos peldaños más de su existencia; a aceptar, concientemente, la justa recompensa o castigo que vayamos a recibir por nuestros actos en la Tierra; a interpretarlo como una oportunidad de empezar de nuevo grandes proyectos si aquellos que empezamos en la Tierra fueron repentinamente apartados de nosotros; a pensar con tiempo, desde hoy, de qué valdrá nuestro paso por la Tierra, y si nuestra muerte significará una pequeña o una importante ausencia en actos, en proyectos, en actividades, es decir, si hicimos algo útil con nuestras vidas…
No tengo miedo a la muerte, porque creo con seguridad que allá todo continua, y que los ciclos de la vida siempre se cierran de manera impecable, por muy repentina o dolorosa que sea la partida. Estoy satisfecha con mis actos y con lo que he hecho con mi vida, hasta hoy. Mi esperanza está puesta en esa continuidad.
¿Sigue usted temiendo a la muerte? No hay porque… Tenga más temor de nosotros mismos, de los humanos, la crueldad, el dolor, la miseria, la injusticia, la desigualdad, la pobreza. Que no consideren a un humano digno de vivir como tal, es quizás peor, mucho peor que morir.
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1. FERRARO, PAOLA: Templarios II: La Copa de Abú, Pág. 1.
2. En algunas religiones de la India, estado resultante de la liberación de los deseos, de la conciencia individual y de la reencarnación, que se alcanza mediante la meditación y la iluminación.
3. Autor Anónimo. Ian y Leia, Pág. 3.
4. SAINT EXÚPERY, ANTOINE DE: El Principito, Editorial Kapelusz. Uruguay. Año 2005. Pág. 110
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Anillo Iris
Pero no se daban cuenta del concepto. Sólo sentían la realidad certera, verdadera.
Sus sedientas caritas, llenas de polvo por no bañarse hacía mucho tiempo (ahorrando agua) se estremecían y temblaban, ante la visión que tenían ante sus ojos: la última vaca que tenían había muerto, y ya no podrían tener la más leve esperanza de un ingreso. Claro, siempre estaban las ventas de artesanía a la que se dedicaban su mamá y sus hermanitos mayores. ¿Pero quién compra lo que no se vende? ¿Quién compra lo que sólo existe en el pasado?
Pero los niños no podían pensar en déficit. Ni en recisisón. Tenían calor y no podían pensar. Levantaban la cabeza y miraban. Ese sol, esa bola amarilla asesino y caliente que los mataba poco a poco, estaba rodeada ese día de un hermoso arco iris circular, como la aureola de un hermoso porvenir: tenía colores hermosos e indescriptibles, más variados que los de un arco iris normal, y parecía que a cada minuto se volvía más grande…
Demasiado pequeños para soportar un día más ese calor infernal y seguir alucinando con el seco estero que se encontraba a pocos kilómetros del otrora Río Pilcomayo. Muy niños, muy inocentes para entender que su río no se lo robo un geniecillo malo porque se portaron mal, sino que lo vendió un gran ogro y su séquito porque querían cerrar un buen negocio. No, eran muy chiquitos para comprender aún que aparte de la horrorosa sequía, se pronosticaban días más tristes, peores a causa del efecto invernadero que calentaba como un horno gigantesco al Chaco Paraguayo.
Pero esa noche se dio un milagro (milagro)
El grandioso anillo iris que había acompañado al sol hasta el ocaso, era, según los meteorólogos de la capital, un pronóstico certero de lluvia. Pero nadie explicaba el fenómeno de los colores diferentes del aura, que no correspondían a la correcta descomposición de matices del agua. Los estudiosos afirmaban que los componentes de la lluvia ácida no tenían por qué manifestarse en la famosa jere* por una descomposición incompatible de los colores. Algún que otro desprevenido televidente comentó que no hacía falta preocuparse por fenómenos de colores, si al fin y al cabo la crisis financiera nos mataría a todos antes que el envenenamiento global. Como mató a la vaca de la familia de los niños.
En Pozo Colorado, donde las voces de los meteorólogos no llegaban a discurrir acerca de fenómenos meteorológicos, comenzó. Poco antes de la media noche, fuera de la casita de paja y tablones, se comenzaron a oír pequeñas gotas de lluvia, como una sinfonía de vida, tan grande presente como el caballo troyano. Tan necesarias para la muerta fauna y la vaca podrida como para los niños que caminaban horas bajo el sol por un cántaro de agua.
Cuando el agua inundaba con sus estruendos el piso de la choza, los niños salieron, primero que nadie, a saltar bajo la lluvia celestial. Abrían las pequeñas boquitas al cielo, y en un desesperado intento de calmar su sed de vida, bebían de aquella lluvia, aquella lluvia ácida que podría mantenerlos con vida hasta la próxima vaca… hasta la próxima venta de artesanía.
Hasta que la recesión los asesinara de una vez.
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* Del guaraní: ronda, círculo.
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Cajón
¿Es que acaso me gusta vivir de la hipocresía y la felicidad fingida? ¿Por qué no soy capaz de romper las cadenas que me atan a moldes sin objetivo?... ¿Por qué me encierro en esquemas sin sentido? ¿Por qué no puedo gritar lo que pienso, sin sentirme tan estúpida como cuando callo…?
Porque da exactamente lo mismo.
Callar me lleva al borde de los abismos de la dulce locura, aquella que en sus profundidad me domina; hablar sería bueno si se tuviera a quién decirle, pero, ¿quién escucha? ¿Y quién merece escuchar? Agonizando en la pedante idea de que nadie vale lo suficiente para oírte gritar, recuerdas esa verdad que tratas desesperadamente de ocultarte todo el tiempo: eres parte de ello, y te gusta… te dejas llevar, no luchas, avanzas…
Mueres y gritas que duele, pero el dolor es placer para ti…
¡Eres humano!
Las máscaras son algo tan propio e inerte como el seguir respirando para vivir, ¿por qué respirar? Tu vida se sostiene de forma tan débil… eres más frágil que el cristal, tanto tu cuerpo como tu alma; y el cuerpo no hace más que encerrar una esperanza de grandeza. Esa grandeza que nadie ha visto pero con la que todos sueñan; esa supuesta inmortalidad, reencarnada o en otra dimensión, aquella que asegura que somos seres divinos y que nuestro cuerpo es sólo un transporte que nos trae a enseñarnos de los errores que cometamos. Una máscara que cubre nuestra esencia. Nuestra verdad, si hubiere alguna.
Y aún cuando llevamos una máscara puesta por culpa de la vida; y aún cuando estamos condicionados por células, hormonas, neuronas, tejidos nerviosos y sentimientos, como si eso no fuera suficiente, la sociedad te rodea y se adueña de tu vida inevitablemente. Indefectiblemente. Aunque no quieras, y trates de luchar; aunque nunca te lo cuestiones, y simplemente vivas formando parte de la vegetante masa; aunque lo puedas ver, y te agrade… en fin, sea cual fuere tu posición, no hay salida.
¿Para que tomarte en serio la vida, si al fin y al cabo no saldrás vivo de ella? ¿Para qué trascender y dejar huellas? Sólo pasas y mueres, y aunque vivas en la memoria de la gente, verdaderamente, ¿dónde estás tú?
Y vuelta a principio de la profunda tangente… Es simplemente admitir que toda vida es una mentira y una máscara: la verdad, no sé dónde está mi vida de verdad. Pero preocuparme por ello tampoco tiene sentido, porque en el fondo y al final, cuando todo acaba, mi vida no tiene sentido. ¿Comprendes? TU vida o LA vida me importan poco. Es MI vida la que no tiene escapatoria ni salida, ni sentido, ni objetivos, ni metas… por mucho que parezca todo lo contrario.
Es MI vida la que no persigue una causa, y que aparenta estar tan feliz, tan preparada y tan organizada como para tener planificada toda una vida, cuando en realidad… es sólo MI vida, y yo decido terminar con ella.
¿No tiene sentido lo que digo?
En el cajón, esas cosas ya no importan.
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Ángeles
Y entonces llegaste tú, como un maldito ángel salvador, con tu sonrisa de doble filo y tus cortantes palabras que me amargaban y me gustaban a la vez. Me denigrabas, ¡sí!, me humillabas, te burlabas de mí como si no quisieras que te viera como a un ser con sentimientos y yo no hacía más que enamorarme más y más de ti. Eras un maldito demonio que trataba de levantarme de la muerte de amor en la que me sumergí, y no admitía un “estoy cansada de procurar ser feliz y no lograrlo”. Te reías de mis argumentos, degradabas mis ideales, rechazabas mis propuestas y me traía la luz en medio de una oscuridad que empezaba a querer.
Finalmente luche por ti. Te consolé al llorar y sufrir; y luché contra todos aquellos que te quisieron lastimar. Estuve a tu lado incondicionalmente, no te deje de abrazar; y cuando finalmente entendiste que te amaba, me diste un beso, me dijiste “nos vemos en el más allá” y me dejaste para siempre.
Y ahora que ya sé qué es ser feliz, ya no puedo –siquiera- ser infeliz.
Te llevaste todo de mí.
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Estaca
No puedo llorar ni extrañarte.
Y no puedo dejar de sollozar pensando que todo esto lo pude haber evitado.
Así como empecé, sé que éste va a ser un escrito lleno de tristeza. Pero que exactamente por esa razón, es sano escribirlo; es el mejor encauce y descarga que me puedo permitir, sin lastimar a nadie por sólo un mal momento. No quiero que te sientas mal, ésa no es mi intención. Simplemente quiero que sepas que así es como realmente me siento, y que no puedo hacer nada más que esperar para estar mejor.
Es difícil aceptar el hoy sin poder divisar un similar mañana. Mañana ya no me acompañará tu tierna mirada; no me alegrará tu carácter, siempre tan divertido y optimista. Mañana, tus risas no sonarán en mis oídos, y ya no habrá despedidas dulces, porque ni siquiera habrá un tierno saludo. Mañana, sencillamente, no vas a estar más conmigo. Te marcharás de mi vida, de la cual ya no quieres formar parte, y vas a contemplar nuevos horizontes y nuevas oportunidades.
Es cierto que tengo que alentarme ante la perspectiva de un día diferente. Pero, si no estás conmigo, ¿con quien lo voy a compartir? ¿Y para qué quiero conocer y disfrutar cosas nuevas, si voy a estar sin ti?
Lloré ya por tu partida; y en cada una de las lágrimas que derramé, iban recuerdos de los momentos que pasamos juntos. Sentía tus besos plasmados en mis mejillas, ardiendo como una quemadura, tan fuerte que hasta me dolían. Tu nombre moría a cada segundo en mis labios para volver a nacer y clavarse en lo más profundo de mi alma penetrando en mi corazón como una ponzoñosa espina.
Si tú quieres, puedes ser cada una de mis lágrimas... Por que ya eres el sol, la luna, las estrellas y la luz que ilumina mi vida, y que en su trayectoria, sólo avista y precisa de algo en su recorrido: estar a tu lado. Te brindaré todo mi cariño, mi apoyo, mis fuerzas y mi amor, ¡¡¡todo de mí!!!
Pero sólo te pido que te quedes a mi lado, que vuelvas a acompañarme en mi camino. Porque, aunque yo deje de llorar, los recuerdos quedan flotando. Aún cuando tus besos dejen de doler, nunca dejaré de sentirlos plasmados como enormes cicatrices. Y aunque mis labios se gasten, y ya no tenga voz para hablar, tu nombré vivirá en ellos clavándose más y más en cada una de las fibras de mi ser, como una estaca, directo al corazón.
Como una estaca.
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Tentación (fragmento)
Me quedé pensando, callada y concentrada un largo rato, decidiendo lo mejor.
“Morir es lo que deseo” pensé. “Pero no me quiero suicidar, porque el suicidio no me parece opción. Sólo sería la manera más cobarde de escapar de la vida”. "No de la vida, de esta etapa de tu existencia", dijo una voz en mi cabeza. “Ah, sí, sólo sería la forma más... ¿quién dijo eso?” cuestioné contrariada. "Tu conciencia, estúpida, tú misma me convenciste de que hay algo más luego, así que sólo es la siguiente fase", respondió la voz. “Oh, por supuesto” admití a mi misma, algo turbada. “Y bueno, no quiero morir, pero tampoco vivir…” concluí.
- Quiero pasar a la siguiente fase de la existencia
- Ah, sí… - dijo, indiferente
- “Si, la siguiente fase” – insistí – Hay algo más, a mi criterio
Me miró a los ojos: una leve esperanza chispeaba en lo más profundo de ellos.
- ¿Tú crees? – dijo, bajando la cabeza y poniendo sus muñecas en las puntiagudas rejas de la casa frente a la que pasábamos. Luego, tomó su mano, y dibujando una línea en el exacto lugar en que una se quitaría la vida cortándose, dijo:
- Pasar a la siguiente fase es relativamente fácil. ¿Estás segura de que quieres eso? Cortarte y desangrarte te tomaría unos diez minutos… podrías experimentar un lanzamiento al vacío… ponerte frente a ese camión – y señaló a un enorme trailer que pasaba – ser más exquisita y tomar un veneno… atar una cuerda a aquel sauce llorón… usar un arma cualquiera, consiguiéndola en cualquier lado. Puedes hacer como Sabrina en la película, encerrándote en una cochera y prendiendo todos los autos para ahogarte con el monóxido de carbono… o como Virginia Wolf, poner piedras en tu bolsillo y arrojarte al río…
El no había entendido mi idea. No quería matarme. Quería que me maten. Pero no le dije nada. Lo dejé seguir navegando en sus ideas.
Volvió a levantar la mirada. Me miró con amor, y nunca olvidaré esa mirada, ese momento. Parecía agradecerme por algo. Me abrazó fuerte, como me gustaba que lo hiciera, y habló al fin, quebrando el mágico silencio que nos hundía más y más en una macabra depresión.
- Si de verdad estás convencida de que hay algo más después… - miró mis ojos y me dio un beso. El beso más tierno y suave que jamás me darán. Un beso inolvidable. – Si de verdad lo crees, yo creo. Y en ese caso no sería tan malo experimentar, contigo.
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